El mayor obstáculo que impide al AVE acceder a Asturias sucumbió ayer. Para alcanzar los 300 kilómetros por hora, la alta velocidad exige trazados rectilíneos ante los que la cordillera Cantábrica y sus picos de más de 2.000 metros de altura se alzan como una muralla imposible. Sin embargo, una tuneladora fabricada en los talleres de Barros (Langreo) remedió ayer esa situación.
Pasadas las once y media de la mañana, la máquina recibió una orden directa del ministro de Fomento, José Blanco: «Termina ya la excavación». Cinco minutos más tarde, Asturias y la Meseta quedaron conectadas por dos macrotúneles de 24,6 kilómetros, perforados en las entrañas de esa frontera natural. «Con el cale del túnel, concluimos la fase más importante de las obras de alta velocidad», anunció el ministro de Fomento. Para llegar a ese punto, un conglomerado de once empresas llevan 63 meses de tarea, empleando un batallón que llegó a contar con 4.000 operarios a la vez. «Invertimos 2.132 millones para movilizar al sector de la construcción», destacó José Blanco. Según abundó luego el presidente del Principado, Vicente Álvarez Areces, la factura final alcanzará los 50 millones de euros por cada kilómetro, «una cifra espectacular», remarcó.
¿Cuándo llegarán los trenes de alta velocidad a Asturias? Los técnicos calculan que en dos años podrían entrar a Pola de Lena. Ese es el tiempo necesario para equipar los dos túneles. El pronóstico permitiría a Álvarez Areces cumplir su promesa de inaugurar el servicio en esta legislatura.
Debate interrumpido
Durante las últimas semanas, y atizado por el PP, resurgió un debate sobre el tipo de vía y tren que protagonizarán ese futuro estreno. «Escuchándoles, a veces daba la impresión de que ni siquiera se estaba haciendo la variante de Pajares», ironizó Areces.
El ministro de Fomento se encargó de atajar la polémica y lo hizo confirmando punto por punto el proyecto que ha ido desvelando EL COMERCIO: el AVE tendrá parada en el centro de Oviedo, tardará dos horas y cincuenta minutos entre Gijón y Madrid, y compartirá los túneles de la variante de Pajares con los ferrocarriles de mercancías gracias a la implantación en ella de un sistema de triple hilo o triple carril.
Con éste sistema «reforzaremos a las mercancías, potenciaremos los puertos asturianos, y permitiremos que León tenga un mejor acceso a ellos», defendió José Blanco. Se trata de una solución salomónica que contenta las peticiones del Principado (las mercancías podrán aprovechar la variante) pero también las demandas del PP asturiano (los trenes de pasajeros no irán más despacio por culpa de ese uso mixto). Además y según tranquilizó Antonio González, presidente del Administrador de Infraestructuras Ferroviarias (Adif), «el triple hilo no es algo que vayamos a ensayar en Asturias; lo tenemos bien comprobado y de hecho ya estamos con él en Cataluña y Aragón».
Ésta solución consiste en la instalación de tres vías. Dos de ellas están separadas por 1.435 milímetros, que es el ancho internacional exigido por los trenes AVE para alcanzar velocidades de 300 kilómetros por hora. El tercer carril está más desplazado para que puedan aprovecharlo los trenes de mercancías. De momento, éste tipo de ferrocarriles necesitan un ancho de 1.668 milímetros. Además, la catenaria de la variante de Pajares ofrecerá corriente alterna para alimentar a ambos convoyes.
Para enterrar la polémica, el ministro recordó que el proyecto que apoyó el PP desde el Gobierno también contemplaba un uso mixto de la variante e, incluso, elogió a sus antecesores en el cargo, Francisco Álvarez-Cascos y Magdalena Álvarez, «porque ambos contribuyeron a esta obra». Del ex ministro asturiano dijo que «agradezco todo su trabajo porque mi concepción es que estas infraestructuras no tienen color político y eso me hace ser muy respetuoso con mis antecesores y trabajar para dejar el mejor legado a mi sucesor». El guante lo aceptó en nombre de los populares el responsable de infraestructuras de Castilla y León, Antonio Silván: «No podemos permitir que toda esta inversión en la variante se quede en el vacío por no darle el mayor aprovechamiento; además, el modelo que ha explicado Blanco es el que defendió el PP».
Todo ancho internacional
El titular de Fomento también despejó las incógnitas sobre el último tramo del AVE asturiano, que comprende desde el final de la variante, en el municipio de Pola de Lena, hasta Gijón, estación de término de la línea. «Circulará a 300 kilómetros en ancho internacional, y después de llegar al centro de Oviedo, irá a Gijón también en alta velocidad», anunció el ministro. Posteriormente, el presidente del Adif precisó la técnología que esconden esas palabras: «En los próximos años vamos a instalar vías de ancho internacional desde Pola de Lena hasta Gijón, entrando también en la estación central de Oviedo». Desde la capital el viaje a Madrid llevaría dos horas y media.
Precisamente, y como informó este periódico, esa exigencia de que el AVE acceda a la parada de La Losa aumentará los costes de la operación. Al estar cerrada, la estación ovetense ofrece escaso margen para acoger una nueva vía, «pero ya hemos superado probleas parecidos en otros lugares», animó el presidente del Adif. Se trata del último paso para completar el corredor asturiano de alta velocidad, algo que, en el mejor de los casos, no será una realidad hasta dentro de cuatro años. Entre el estreno de la variante de Pajares y la culminación del tramo Lena-Gijón, los técnicos prevén trenes de rodadura desplazable que aprovechen el actual tendido de ancho ibérico.
«El PP ni siquiera inició el estudio informativo de éste tramo», recordó Areces. Los últimos detalles sobre Lena-Gijón quedan pendientes de la reunión que el presidente Areces mantendrá con Blanco antes de final de mes. En ella, el asturiano recordará que el AVE «debe compatibilizarse con las Cercanías, que queremos que sigan funcionando adecuadamente como hasta ahora». De momento y a la espera de esa cita, Areces realizó un balance «positivo» de la primera visita oficial del ministro José Blanco a la región: «Ha atendido nuestras peticiones».