Visita de Fernando Alonso a las obras del circuito / PABLO NOSTI
Sí, ayer fue otro gran día para Fernando Alonso. Y lo primero que hizo fue comenzar a imponer una costumbre: reconocer el circuito a pie. En el automovilismo, es una regla no escrita, no hay lugar para la improvisación y la suerte se termina pagando. Y el piloto ovetense optó por reservar en su agenda tiempo para su habitual rito de reconocimiento. Incluso con mayor detalle. Con peto amarillo y casco, anduvo buena parte de los 1.788 metros de trazado, comprobó el piso ya asfaltado –a falta de la definitiva capa de rodadura–, revisó los primeros pianos instalados en la recta principal, junto a las obras de la grada, y examinó la amplia y singular ‘chicane’, dibujada a imagen y semejanza de una de sus preferidas en el circuito japonés.
Pero, en esta ocasión, no se trataba de Spa ni de Mónaco ni de cualquier otra parada del Mundial. Ni tampoco lo hizo con la compañía de sus más próximos colaboradores en el equipo Renault, sus ingenieros y mecánicos. El bicampeón jugaba ayer de local, en el complejo deportivo que lleva su nombre en terrenos de La Morgal, rodeado políticos, altos cargos y decenas de periodistas, fotógrafos y cámaras.
«Será un circuito de karts al primer nivel, que ojalá algún día albergue campeonatos de Europa. Se ha dedicado mucho tiempo y mucho mimo. Y, bueno, espero que los niños y jóvenes asturianos y no asturianos tengan las instalaciones que yo nunca tuve», aseguró Fernando Alonso flanqueado por dos monoplazas (un R28 y un R23 sin motor) y dos karts (uno de 1986 y otro de 1997). «Es una grata sorpresa lo rápido que va todo y las ganas que está poniendo el Principado en este proyecto tan emotivo para mí y tan impresionante para el futuro del automovilismo en nuestra región», añadió el campeón, que mostró su lado más afectivo con el museo que llevará su nombre: «Voy a entregar todos mis monoplazas, los monos, los cascos, mis recuerdos... Mi primera licencia. Es de 1984. Yo tenía tres años».
Saliendo de la autovía AS-17, a la altura del polígono industrial de Asipo y tomando la desviación hacia el campo de golf de La Morgal, se llega al Complejo Fernando Alonso. No hay indicaciones salvo un amplio cartel a la entrada. Cruzando una amplia superficie asfaltada, que sirve ya de parking, se alcanza a pie la obra, donde ayer todo eran nervios, excepto entre los trabajadores, que seguían como si nada su labor.
Con su marca de ropa
A eso de las cinco de la tarde, todos los presentes en el recinto deportivo se volvieron coincidiendo con la aparición de un monovolumen negro. Era Fernando Alonso. Llegó puntual, vistiendo pantalones oscuros y una camiseta, al igual que su padre, de su propia firma de ropa –‘Faster’, evocando las dos primeras letras, ambas rojas, su nombre y primer apellido–, que ya ha empezado a alternar con su uniforme oficial y las marcas de sus patrocinadores.
El piloto asturiano y Ferrari se miran de reojo mientras el ‘paddock’ espera el anuncio oficial. Pero, al mismo tiempo, Fernando mira más allá de su jubilación de la F-1, a un futuro en el que se dibuja tanto la creación de su propio equipo ciclista bajo la figura del campeón Alberto Contador como la puesta en mercado de su propia línea de productos. Pero otra de sus ‘inversiones’ es levantar, de la mano del Gobierno del Principado, un ambicioso circuito de kárting que sirva de lanzamiento a las jóvenes promesas del motor.
En un fin de semana que supondrá una muesca dorada en su trayectoria –hoy paseará sus triunfos por las calles de su ciudad natal a 230 kilómetros por hora–, el piloto hizo ayer una parada en La Morgal. Allí aguardaba, desde unos minutos antes, el presidente del Principado, Vicente Álvarez Areces, con el que protagonizó un apretón de manos.
El acto se celebró bajo una gran carpa blanca, levantada para la ocasión en el parking que, en pocos meses, formará parte de un complejo deportivo con el que Asturias comenzará a saldar una de las deudas que mantiene con el campeón del mundo. Además de Alonso y Álvarez Areces, participaron, entre otros, la consejera de Cultura y Turismo, Mercedes Álvarez; el director general de Deportes, Misael Fernández Porrón y el alcalde de Llanera, Avelino Sánchez. También desfilaron los presidentes de la Federación Española de Automovilismo, Carlos Gracia, y de la Territorial, Aladino Martínez, y el presidente de OCA Construcciones y Proyectos.
Como maestro de ceremonias, el periodista Ricardo Rosety. A su lado, los protagonistas del acto. El alcalde de Llanera, que abrió el turno de discursos, agradeció la dedicación de Alonso y su familia al proyecto. El presidente del Principado recogió el guante y aseguró que «a nueve meses del inicio de las obras se aprecia ya los circuito asfaltado y la excelente integración de este complejo automovilístico».
Fernando Alonso fue el último en dirigirse a los presentes antes de iniciar el recorrido por las instalaciones. Entre uno y otro, el piloto rompió el protocolo para firmar unos autógrafos y fotografiarse con varios aficionados.