Y mientras Fernando Alonso, las autoridades y los periodistas giraban visita a las instalaciones de La Morgal, una legión de operarios se afanaban a esa misma hora en poner a punto la gigantesca infraestructura necesaria para que el bicampeón del mundo tome el centro de Oviedo este mediodía en un circuito que, desde ayer a primera hora, permaneció cerrado a cal y canto para vehículos y ciudadanos entre las plazas de La Escandalera y la de América.
Durante la madrugada, la labor tampoco no se detuvo y se entregó a la tarea de aplanar bordillos, limpiar bien el asfalto y terminar de fijar las tapas de las alcantarillas -selladas para evitar que no salten al paso del monoplaza-, como en cualquier circuito urbano.
La otra imagen la ofrecían el equipo de mecánicos de Renault 'Roadshow'. Sin tregua, todo tensión, como si se tratase de otra prueba del Mundial de Fórmula-1. En el box montado a la falda del Teatro Campoamor, el trabajo, nuevamente, no faltó. Oviedo temblará hoy como ayer ya lo hizo para deleite de los cientos de personas que se arremolinaron el torno al box durante las pruebas con el motor a 18.000 revoluciones.
Había que templar el propulsor y retocar las suspensiones del R28 para hacerlo más blando y facilitar la conducción. También se levantó unos centímetros del suelo para evitar que el fondo plano -que nada tiene que ver con el polémico de esta temporada- toque el suelo, principalmente durante la subida y bajada por la calle del Conde Toreno, porque no es lo mismo rodar por un circuito que hacerlo por un asfalto urbano, con algún que otro bache todavía y salpicado de alcantarillas.
Si Alonso paseó sus triunfo al volantes de sus monoplazas por Madrid y Sevilla, además de por otras capitales europeas, la pregunta ya no es por qué no habría de hacerlo por su ciudad natal, sino por qué se ha tardado tanto. Pero por fin ese día ha llegado y Alonso, que ayer se interesó por sus monoplazas -dos para cubrir cualquier posible eventualidad o problema-, con el soporte técnico de Renault, ya lo tiene todo preparado para tomar la ciudad. No sólo con el R28. También con un kart, Mégane CC, Mégane Sport y Mégane Trophy. Este último con el alcalde Gabino de Lorenzo como copiloto.
«Fernando siempre ha querido conducir un Fórmula-1 por las calles donde vivió de pequeño. Estoy convencido de que constituirá para él y para la gente de Oviedo, una experiencia inolvidable», aseguraba Flavio Briatore.