El Comercio

«Tenemos taller de rejilla y 'tuneamos' muebles viejos»

«Tenemos taller de rejilla y 'tuneamos' muebles viejos»
  • «No abandonamos lo artesano, todo es hecho a mano, sin utilizar maquinaria alguna»

La crisis obligó a Francisco Javier Álvarez a reinventarse. Tras años como entrenador de fútbol, la situación económica golpeó a su sector y decidió que era el momento de buscar un ‘plan b’. Aunque no tenía nada que ver con sus estudios (es Graduado Social) ni con su etapa laboral, quiso probar suerte en la artesanía. Así que se adentró en el arte de la cestería, la sillería y la reparación de muebles junto a artesanos de toda la vida de Ribadesella.

Todo lo que aprendió, junto a su afán autodidacta, lo pone en práctica a diario en el local que puso en marcha su mujer, Cristina García, hace ahora casi 17 años, ‘La Cestería’. «Antes enviábamos a reparar el material fuera de Asturias, trabajábamos con artesanos de la zona de Salamanca, pero pensamos que existía el riesgo de que se pudiera estropear en el viaje así que decidimos buscar una solución. Mi marido comenzó a formarse, y ahora todas las reparaciones las hacemos aquí, no requiere maquinaria y no es sucio. Todo es artesanal», explica García.

Aunque en un primer momento se centraron en la cestería (vendían todo tipo de objetos con mimbre, bambú y ratán, así como mueble rústico), desde hace unos años ampliaron su negocio a la restauración de muebles y «a ‘tunearlos’». Por ejemplo, cuenta Cristina, «llegan clientes que tiene un sinfornier o un sofá de un color y no les gusta. No quieren tirarlo y nos piden que lo cambiemos de tono». Utilizan la fórmula de «pintura a la tiza» que permite aplicarla directamente sobre un mueble sin decaparlo por poco dinero. «Podemos hacerlo nosotros o también vendemos la pintura por si la gente quiere hacerlo en casa». La decisión de reciclarse y ampliar su oferta tuvo que ver también con la crisis. «Curiosamente en la tienda física no se vende mucha cestería y sí el resto de material; sin embargo, en la web (www.cesteria-online.com), sí tiene éxito». La mayoría de sus clientes nacionales son madrileños, sevillanos y catalanes: «Nos piden capazos, cestas con forro y para pescar. Es curioso pero en Asturias no se vende mucho. Creo que la gente piensa que es caro, pero de fuera recibimos mucho pedido».

Y, como lo ‘vintage’, dice Cristina, «está de moda», cada vez son más los que llegan a ‘La Cestería’ para «‘tunear’ y transformar sus muebles, pintarlos y decorarlos». Pero además trabajan con madera reciclada (palés) para crear cabeceros, estanterías. «Los deshacemos y los descomponemos para crear todo tipo de muebles, sin abandonar lo artesano, todo hecho a mano, sin utilizar maquinaria alguna».

En cuanto a la sillería, su marido arregla todas las piezas. «Compramos el ratán por kilos y se va tejiendo sobre la rejilla. El proceso lleva muchas horas y el material también es caro. A los clientes le gusta verlo. Fran trabaja en la tienda, en un espacio reservado para taller. Aunque cuando no estoy yo y lo hace en la zona pública del local, a la gente le gusta verlo». El rejillero cose a mano y se denomina coser en mimbre. «Cuando comenzamos a hacer este tipo de arreglos, el cliente exigía que cambiáramos el color para dejarlo como el que tenía la silla con lo que Fran comenzó a aprender a hacer mezclas de colores».

Y, aunque al principio, asegura, existían dos cesterías más, una en Gijón y otra en Avilés que «han cerrado», su marido, dice «es el único que queda, por lo menos, en Oviedo». «Creo que la crisis ha provocado que el mimbre se devalúe un poco y ahora lo que trabajamos es por encargo, muebles rústicos para baño hechos a medida con cajones para el lavabo. La gente cree ahora que el mimbre está caro», lamenta Cristina García.

Temas