El Comercio

José Vega, 'Selito, enseña a unos niños las técnicas de la cerámica de Faro.

José Vega, 'Selito, enseña a unos niños las técnicas de la cerámica de Faro. / PIÑA

El Ayuntamiento desbloquea el museo de alfarería de Faro

  • Cierra la compra de la finca de 6.000 metros donde se ubicará el futuro equipamiento después de varios meses de retrasos

Cuando el gobierno local tripartito llegó al Consistorio, uno de sus primeros impulsos fue para el museo de la milenaria tradición alfarera de Faro, un proyecto que colea desde hace más de tres años. El concejal de Cultura, Roberto Sánchez Ramos, tomó las riendas y anunció una hoja de ruta que fijaba el comienzo de las obras para el primer trimestre de este año. Un bloqueo burocrático, por los problemas para la adquisición de una finca de 6.000 metros cuadrados, donde se ubicará parte del futuro centro alfarero, dio al traste con ese cronograma. Hasta ahora. Porque el Ayuntamiento ha conseguido «desbloquear» el proceso. El museo de Faro está de nuevo en marcha.

«Ya está. Hubo un retraso por trámites que tienen que ver con el ámbito privado, pero ahora está desbloqueado y se procederá a la adquisición de la finca», confirmó Sánchez Ramos. El expediente para esa compra está asimismo en marcha y una vez con la parcela en manos municipales, el Ayuntamiento podrá seguir con los planes.

La idea es convocar un concurso de ideas para el proyecto arquitectónico y que el próximo año comiencen los trabajos de edificación. Una vez con la estructura terminada, llegará el turno de la parte museográfica y por último la decisión del modelo de gestión, que parte con una apuesta por la autogestión del espacio, un proyecto que los impulsores, la Asociación de Amigos de la Cerámica de Faro, prefieren calificar como centro integral de alfarería.

El proyecto parte además con ventaja. El último alfarero de Faro, José Vega Gutiérrez, 'Selito', el más férreo defensor de la cerámica, firmó el pasado año un convenio con el Ayuntamiento por el que se ofrece a trasmitir de forma altruista su saber y también a donar las más de mil piezas que ha ido reuniendo, varias de gran valor y algunas de ellas de la Edad Media.

La tradición alfarera de Faro, cuyas primeras citas históricas se encuentran en códices del siglo XI, convirtió al pueblo, durante más de diez siglos, en un importante centro industrial que transmitía el oficio de generación en generación. La época de mayor esplendor de esta cerámica fue en el siglo XVIII, cuando se contabilizaban en el pequeño núcleo rural más de 70 alfareros. La decadencia de la cerámica llegó entre los siglos XIX y XX con la llegada de la fábrica de loza de San Claudio. Ese declive prosiguió hasta la actualidad cuando quedaba un único alfarero, 'Selito', quien pasó años reclamando la creación de un taller para enseñar la técnica y la creación de un museo para la conservación de la cerámica.

Esa faceta didáctica será uno de los tres pilares en los que se sustenta el proyecto para el nuevo centro de Faro. Tiene como principales objetivos que la producción de la centenaria cerámica prosiga, que se divulgue con una parte expositiva y con excavaciones y que sea un centro de formación profesional con visitas también de los centros escolares del concejo. Para eso antes hay que construir el edificio. Si no hay más problemas, será el año que viene.