El Comercio

Buenas noches, señores, hasta la vista

Bertín Osborne, anoche, ante su público en el Castillo del Bosque La Zoreda.
Bertín Osborne, anoche, ante su público en el Castillo del Bosque La Zoreda. / ALEX PIÑA
  • Bertín Osborne cautivó ayer a su público ovetense y hoy actuará en Gijón

  • El televisivo cantante inaugura a las 22 horas el escenario dispuesto en la zona oeste de la playa de Poniente

Evitando preguntas incómodas de la prensa sobre machismo o asuntos fiscales, pero haciendo desde el principio una encantadora declaración de intenciones respecto a cómo iba a transcurrir la velada, Bertín Osborne no defraudó, encandiló a todo el público y se convirtió en el absoluto protagonista anoche, durante la reinaguración del Castillo del Bosque La Zoreda, al que sus nuevos propietarios, el Grupo Santagadea, han reconvertido también en hotel. Nada le costó al cantante, y ahora exitoso presentador de televisión, meterse a los más de trescientos invitados en el bolsillo en cuanto se encontraron con él, charlaron animadamente o se hicieron fotos en el edificio principal del establecimiento.

Y es que, a estas alturas, nadie le puede negar a Osborne que tiene «algo innato» (y él lo sabe) para caer bien, ganarse la simpatía de todos y dar la sensación de que, entre unos y otros, forman un grupo de viejos amigos. Tampoco los anfitriones de la noche defraudaron y regalaron a sus invitados una velada que resultará difícil de olvidar, ya que la inundaron de música, luz y fuego a través de un espectáculo de pirotecnia que despertó varias exclamaciones de admiración entre los asistentes y que fue el preludio a la bienvenida dada por parte de Álvaro Entrialgo, nuevo director del hotel.

Más que ilusionado en un momento como este, se enorgulleció del Grupo Santagadea, de su sobrino Miguel Espinosa, que fue quien le animó a invertir en Asturias, y, sobre todo, de las más de tres mil seiscientas familias que en este momento trabajan en las distintas divisiones de la firma que, anunció, «tiene más planes para desarrollar en Asturias».

Sin embargo, fue breve Entrialgo en su discurso. Breve como lo son solo quienes saben darle la forma y el contenido exacto a las palabras para expresar exactamente lo que quieren, y fue él mismo quien presentó a Bertín Osborne y le invitó a salir al escenario mientras comenzaban a sonar en el piano de cola los primeros acordes de 'Buenas noches, señora'.

Después de treinta y tres años, esta es una de esas canciones que sigue dando alegrías a Bertín y ayer, además, él se las devolvió al público provocando la carcajada general, ya que, mientras que cantaba solo esas tres palabras, el auditorio respondió «hasta la vista...» con tal delicadeza que el cantante, con todo su desparpajo, les comparó con «el coro de los jesuitas» y la risa sustituyó por un instante a la música. Las anécdotas de toda su vida laboral y personal se sucedieron una tras otra, entre tema y tema, siendo cada vez más cercana la relación que estableció con el público, y reconoció también sin tapujos que su escala de valores había cambiado «hace diez años», cuando nació su hijo y a él le dedicó «la canción que con más corazón» ha escrito: 'Cuando aprieta la vida'. Una vez más, lo demostró al interpretarla entre las primeras gotas de orbayu que comenzaban a caer y que animaron a más de uno a seguir escuchando el concierto a cubierto. Después, continuó la noche con la cena-gala solidaria cuyo fin de fiesta lo puso el cantante sevillano Javier Moya. Es solo un «hasta la vista», porque Bertín estará esta noche en Talaso (22 horas) estrenando el escenario dispuesto en la zona oeste de la playa de Poniente.