El Comercio

Una copla para el plan de seguridad

Jerónimo Granda inauguró ayer los conciertos de la Catedral.
Jerónimo Granda inauguró ayer los conciertos de la Catedral. / ALEX PIÑA
  • Jerónimo Granda crítica las medidas de protección de este San Mateo antes de dar paso a Diana Navarro

En un principio Jerónimo Granda y Diana Navarro no tienen nada en común. Él combina la música con el humor y ella es una artista que mezcla el folclore con la electrónica. Pero hay un lazo que les unirá para siempre. Oviedo. Él dio el pregón desde el balcón del Ayuntamiento hace cinco años, ella lanzó ayer el chupinazo. Además, ayer fueron los encargados de estrenar el escenario de la plaza de la Catedral para los festejos de 2016.

Ernestina Velasco desplegó a las siete de la tarde su silla plegable para ver el primer concierto de San Mateo. Ella no quería escuchar a Jerónimo Granda, sino a la Banda Sinfónica Infantil y Juvenil del Principado de Asturias, que durante un receso del cantante asturiano interpretó 'Thriller' de Michael Jackson o 'It's my life' de Bon Jovi. Acto seguido, llegó el resto del público y algunos lo hacían con un bocadillo en una mano y el mojito en otra.

Ya en el escenario Jerónimo Granda encandiló al público ovetense. Cantó, hizo humor, y tomó la palabra en varias ocasiones para criticar el plan de seguridad de las fiestas. «No cayó una puta piedra en 1.500 años, no va a caer hoy», dijo en referencia a la Catedral. Y para que sus palabras no cayera en saco roto, compuso una copla al plan de seguridad.

Ya, junto a la Banda de Música Ciudad de Oviedo, interpretó 'Molino azul', de Alejandro Casona, y 'Pescadores'.

A las once y media la noche cedió el testigo a Diana Navarro, con 'Yo me voy a querer'. El último disco la malagueña se llama 'Resiliencia', un término que el diccionario de la RAE define como «la capacidad de adaptación de un ser vivo, frente a un agente perturbador o un estado o situación adversos».

Las trece canciones de este sencillo están llenas de dolor y superación, tal y como esta palabra manda. Algunos de los presentes echó alguna lagrimilla al escuchar estas composiciones. Y es que la cantante, que ayer vistió de blanco y muy veraniega, busca «emocionar» a los que acudan a escucharle y en Oviedo lo consiguió. Macaco, por su parte, fue el encargado de cerrar la primera noche mateína.