El Comercio

Ola de modernos

Representantes de las seis asociaciones que gestionan el nuevo chiringuito La Mateína.
Representantes de las seis asociaciones que gestionan el nuevo chiringuito La Mateína. / Álex Piña
  • «La Mateína nace como contraposición al Mateín; ella es mujer, libre, moderna, vive el presente y es universal»

Su modernidad no puede ser más nítida: «Una cultura desde abajo, sustentada en las reivindicaciones sociales y ajena a las élites». Vida y cultura en ligazón permanente. La idea fue de Ángel Nava, creador surrealista de los que siempre pensaron que no es posible cambiar el mundo sin cambiar de vida, la unión de Marx y Rimbaud hasta extremos inimaginables, la impronta de la literatura y el arte como feroz agente provocador parisino: «La Mateína, el nombre, nace como contraposición al Mateín. No se trata de un paisano con boina y paraguas. Ella es mujer, es libre, es moderna, es asturiana, cree en la igualdad, vive en el presente, es local y universal». Seis asociaciones concursaron a un chiringuito único en la Corrada del Obispo, zona azotada por la delincuencia y olvidada de los poderes fácticos: Asociación Cultural Popular, Ye Too Ponese, La Ciudadana, Plataforma de Afectados por la Hipoteca, Local Creativo Paraíso, Asturias Acoge.

Se plantearon un San Mateo cultural y multiétnico: sabrosos cuscús de verduras veganos de Marruecos, sifatu (fideos, pollo y ciruelas), zumos del Senegal, dulces árabes, cervezas autóctonas asturianas. Se propusieron actividades permanentes de músicos a los que no pagan más de cincuenta euros: Lady Llagar, Rodrigo Cuevas, Charanga Ventolín, César Ripoll, DJ Garrucha, DJ Guajiro, Xata La Rifa, taller de pintacaras para peques, electrónica experimental, concurso de tortillas, croquetadas colectivas, performances, frixueladas, recitales de poesía… ¡Incluso un Día de Gijón en San Mateo!

Nava lo tiene claro: «Venimos de los no-lugares. Garajes, bares, subterráneos… Buscamos nuevas oportunidades para la ciudad. Hacemos política, claro que sí, pero no partido. Somos seis asociaciones diferentes, algunas con una veintena de socios y otras con más de cien. Pusimos cien euros cada uno de los convocados para sacar esto adelante. Redactamos el proyecto en quince días, sin dormir, todos bajo una bandera única: la de la ilusión, la del entusiasmo».

Pedro García, de La Ciudadana, cree en otras fiestas: «Recuerdo, antaño, los chiringuitos de Radio Cucaracha. Chiringuitos donde pasen cosas. Ajenos a las borracheras y el bocadillo de todos los años. Dar visibilidad a un sinfín de causas sociales». Elena Fernández, de Ye Too Ponese, subraya su distinción: «Somos distintos porque tenemos un programa permanente que nadie ofrece. Hay actividades continuas y a todas horas. No recibimos ni un céntimo de dinero público. Con el dinero que saquen de aquí muchos colectivos podrán pagar el alquiler o aumentar sus prestaciones a la sociedad. Todo se sustenta en crear una red de asociaciones para aumentar las oportunidades y propiciar un cambio social desde abajo». Nava, Mariuca y Spacio Llunic inventaron logotipo y pasquines. Son diferentes, transgresores, honestos y libres. ¡Un diez! ¡Bravo!