El Comercio

Esa gente guapa

Esa gente guapa

  • Un San Mateo de perfume y ropa buena, de zona acomodada y pocas voces, de bebida alta y ambiente selecto

Analizamos un San Mateo específico, el de la zona alta: paseo del Bombé y Avenida de Galicia. Reunimos a tres hosteleros y tres clientes asiduos. Ramón González, del bar-tienda Mariluz, lo tiene claro: «Estas casetas de madera son una prolongación de nuestros negocios. Van firmadas. Es una extensión más de nuestra calidad habitual y, si no cumplimos, la gente nos penaliza. Nuestros locales están abiertos todo el año. No nos la podemos jugar». Toni Alonso, de La Finca, añade: «El chiringuito gourmet no es ninguna paradoja. Puede y debe mantener una línea de calidad, cada uno dentro de sus limitaciones. El Ayuntamiento se volcó con nosotros. Sólo nos faltó más tiempo para planificar. Ahora bien, digo una cosa, las fiestas de pueblo son en la plaza del pueblo, y veo bien bajar abajo». Yolanda González, del pub Corners, conoce bien la Avenida de Galicia: «Es un ambiente selecto pero no excluyente. Se excluye el que quiere. Yo tengo copas desde cinco a treinta euros, y cada vez más gente joven que busca un ambiente más tranquilo, con música en directo. Puede que haya algo de postureo, y que deberíamos hacer más piña los locales, como la Ruta de los Vinos o Gascona, pero es una zona muy cómoda, sin barullos y por la que a nivel turístico no se hace nada. Sin prejuicios es como hay que venir».

Llega el turno de los clientes. Se habla del absentismo habitual de los chiringuitos de la Catedral, que no se actualizan y muchos de ellos ofrecen mal servicio (mojito escaso, sidra caliente, bocadillo caro) y ninguna oferta cultural. Alicia Bango es contundente: «No entiendo un San Mateo en alpargatas todo el tiempo. Arriba los locales se preocupan más, hacen más actividades, pinchos especiales, público más reducido». José Antonio Moreno da una óptica nueva: «Para la gente de Oviedo de siempre, los chiringuitos de abajo son más diurnos. Tomar el aperitivo y comer algo, si acaso. Para la noche prefiere esta zona. Es más cara pero el servicio mucho más exigente». Miguel Ángel Álvarez, célebre en todo el barrio, Marqués del Candajar, lo tiene claro: «Aquí hay un ambiente exquisito de treinta para arriba. Aunque, últimamente, en el Borrachín, he visto pandillas variadas. Arriba, sencillamente, la botella puede ser la misma que abajo, pero no así la calidad. Se trata de profesionales contratados todo el año y donde se está a un nivel de una hostelería internacional. ¿Gente guapa? Pues bueno, a mí nunca me ha gustado la fea. Aunque dicen que son más tiernos». Un San Mateo de perfume y ropa buena, de zona acomodada y pocas voces, de bebida alta y ambiente selecto, lleva a pasar en el Bombé hasta las dos de la madrugada para luego ir haciendo noche hacia arriba (plaza de América). «Lo peor de los delincuentes es que visten como delincuentes», decía, sin despeinarse, la sonrisa un tanto ladeada por la priva, Tom Wolfe. Qué grande.