El Comercio

La acusada de casarse con un anciano para quedarse con su dinero: «Íbamos a montar un negocio»

  • La mujer acepta una pena de un año de prisión, así como el pago de una indemnización de 41.500 euros y de una multa de 720 euros

La mujer acusada de contraer matrimonio, en noviembre de 2013, con un hombre de 89 años con la intención de quedarse con su dinero ha aceptado una pena de un año de prisión, así como el pago de una indemnización de 41.500 euros y de una multa de 720 euros, han informado fuentes del Ministerio Público.

La vista oral estaba señalada a las 10:30 horas de hoy en la Sección Tercera de la Audiencia Provincial de Asturias, con sede en Oviedo, si bien el acuerdo entre la Fiscalía, que en principio interesaba una pena de cuatro años de cárcel, y la acusada ha evitado su celebración.

La acusada conoció al anciano, viudo y sin descendencia, a finales de mayo de 2013. Según el relato del Ministerio Fiscal, el hombre estaba aquejado de una enfermedad del corazón, disminución de la agudeza visual e hipoacusia leve. La mujer fue ganándose la confianza del anciano acompañándolo al médico y realizando diversas tareas del hogar hasta que llegó un momento en el que le convenció para que se casaran, algo que hicieron el 9 de noviembre de 2013.

La Fiscalía subraya que la mujer, con la intención de obtener un beneficio patrimonial, consiguió que el anciano pusiera a su disposición diversas cantidades de dinero en distintas ocasiones, lo que le permitió apoderarse de unos 41.500 euros.

El 30 de agosto de 2013, la acusada también consiguió que el anciano redactara un poder notarial y un testamento a su favor, aunque el 3 diciembre del mismo año revocó dichos poderes y otorgó nuevo testamento. Posteriormente, el Juzgado de Primera Instancia número 7 de Oviedo declaró en abril de 2014 la nulidad del matrimonio en una sentencia que fue confirmada en marzo de 2015 por la Sección Primera de la Audiencia Provincial de Oviedo.

En declaraciones a los medios de comunicación a la salida del juzgado, la acusada ha asegurado que está dispuesta a aceptar «mi responsabilidad por los errores que he cometido», pero ha negado que estafara a su esposo. «Íbamos a montar un negocio juntos. Se interpuso su familia y empezaron los problemas. Contra eso no puedo ir. Pagaré por tonta».