El Comercio

San Mateo estalla para iluminar su día más grande

/ Alex Piña
  • El espectáculo, inspirado en el Camino Primitivo a Santiago, se lleva la ovación del público | Más de 33.500 fuegos de artificio iluminan el cielo ovetense en una víspera tranquila al día grande de las fiestas carbayonas

Miles de ovetenses acudieron ayer, más que puntuales, a la gran cita de las fiestas de San Mateo: la noche de los fuegos. A medianoche se lanzó la primera de las 960 órdenes de disparo que desataron la euforia entre un público más que entregado. Muchas familias acudieron al parque de Invierno con tiempo más que suficiente para hacerse hueco y poder disfrutar así de un espectáculo único.

Fue el caso de Pablo González y Leonor Caso, que llevan diez años disfrutando de los fuegos desde el mismo lugar, las escaleras del parque: «Aquí los vemos estupendamente, es el mejor sitio. Ya es una tradición y para el próximo año, igual nos traemos la cena», avanzó este matrimonio.

Desde mucho antes de las once de la noche, la gente empezó a llegar al parque de Invierno, la mayoría pie. «Venir aquí en coche es de locos, los accesos están cortados», apuntó Raúl Martínez. No le faltaba razón, porque hasta el arcén de la Ronda Sur, en dirección a Muñoz Degraín, se convirtió anoche en un improvisado aparcamiento.

La empresa de Cangas del Narcea Pirotecnia Pablo iluminó por tercer año el cielo ovetense con un espectáculo «exclusivo» y «personalizado». La pólvora, la luz y el color se conjugaron para crear unos fuegos de artificio basados en el paso por Oviedo del Camino de Santiago Primitivo. Un primer disparo anunció el espectáculo, cinco minutos antes de la medianoche. A las doce en punto se apagaron las luces y el cielo se iluminó con un espectacular castillo de fuegos artificiales.

Sorprendieron mucho y gustaron aún más los fuegos que dibujaron conchas de Santiago, banderas de Asturias y de Galicia, pero también se vieron fantasmas, medusas y estroboscópicos. Una palabra que parece dar miedo, pero que se refiere al juego de luces y movimiento que descienden muy lentamente, dando la sensación de que el fuego de artificio se queda suspendido en el aire. Tampoco faltaron las tradicionales palmeras lloronas.

Todo esto fue posible gracias a la experiencia de la empresa canguesa que lleva más de cien años dedicándose al mundo de la pólvora y los fuegos de artificio. En total, se lanzaron 33.565 unidades de fuegos pirotécnicos, repartidas en 60 conjuntos perfectamente sincronizados y coordinados digitalmente a través de 960 órdenes de disparo que brillaron en la noche mateína anunciando que hoy es el día grande de las fiestas. El público, a su término, aplaudió con fuerza lo visto en una noche sin sobresaltos meteorológicos.

La noche de los fuegos artificiales se desarrolló sin incidentes reseñables en las inmediaciones del parque de Invierno, debido a los cortes de tráfico y a los servicios especiales que habilitó TUA para evitar el colapso de vehículos en la zona.