El Comercio

El homenaje Tino Casal colapsa la plaza de la Catedral

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Los Secretos durante su actuación en la paza de la Catedral, abarrotada de gente. / ALEX PIÑA

  • El jefe de seguridad cierra los accesos ante la asistencia de miles de personas

  • Los Secretos, Loquillo y Assia recuerdan al cantante pop con la interpretación de 'Embrujada' o 'Eloise'

Con la canción 'Échame la culpa' de Los Secretos comenzaba ayer la quinta noche de San Mateo que se convirtió, además, en la primera en la que se activó el plan de seguridad. Primero, en la calle Abascal y después, en el resto de salidas. Durante unos 45 minutos nadie pudo entrar en la plaza. Los agentes se afanaron para que así fuera mientras quienes querían disfrutar de la música se agolpaban al otro lado de las vallas.

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A pesar de estas circunstancias, la primera parte del recital corrió como la seda. Los Secretos se subieron al escenarios a las nueve de la noche. Comenzaba así una noche en homenaje a Tino Casal y Álvaro Urquijo obsequió al público congregado con 'Embrujadas' a mitad de su actuación. Antes de interpretarla pidió disculpas «por si cometemos un error». Acto seguido, las guitarras y la batería comenzaron a entonar la conocida canción del artista de Tudela Veguín. El aplauso no se hizo esperar. .

No solamente hubo euforia con esta canción. La plaza estaba llena y en cada fila había fans de Los Secretos. «Guapo, guapo», le gritaban a Urquijo. El grupo no dejaba mucho tiempo para los piropos, y cuando finalizaba un tema comenzaban el siguiente.

A esta altura del recital, el acceso por la calle Abascal ya estaba cerrado y no se volvió a abrir hasta que Los Secretos cerró el concierto con 'Déjame'. Los servicios de seguridad hacían todo lo posible para contener a las personas que querían acceder a la zona, pero a veces no podían.

Entre ellas estaba Noemí Suárez, «la mayor fan del grupo madrileño». Estaba parada en la calle Rúa a la altura de la joyería Santirso, donde solamente había un Policía Local intentando controlar a la gente. No daba abasto. Cuando se dirigía a un lado de la calle, varias personas se le colaban por el otro. Esperando también estaba Cecilia Suárez que se quejaba de que había personas que decían vivir por la citada calle y «les dejaban pasar sin certificar si era verdad».

Por la calle Santa Ana, la situación era más relajada y por una esquina salían uno a uno los ciudadanos. Pero se desmadró en González Abascal cuando Los Secretos cantaron su última canción y finalizó el concierto. Los que querían salir se mezclaron junto a los que deseaban entrar.

Una vez que la plaza se medio vació fue cuando se apostó por proyectar el vídeo que realizó la Sociedad Ovetense de Festejos (SOF) para homenajear a Tino Casal. Duró pocos minutos y cerca de las once y media de la noche se subió al escenario Loquillo para interpretar 'Salud y RNR'. Siguió con 'Línea Clara' y 'La Ciudad de las mujeres', e incluso se bajó del mismo con 'Carne para linda'.

Mientras la música continuaba, a la torre de la Catedral se subió personal autorizado por la Iglesia para controlar la posible caída de piedras del templo ante los altos decibelios.

Tras el buen sabor de boca que dejó Loquillo, el grupo Assia culminó el homenaje a Tino Casal.