El Comercio

El plan de seguridad se activó dos veces en el homenaje a Tino Casal

Uno de los controles de acceso al superar el aforo.
Uno de los controles de acceso al superar el aforo. / ÁLEX PIÑA
  • Durante los conciertos de Los Secretos y Loquillo se alcanzó el aforo máximo de cinco mil personas, lo que obligó a restricciones en los accesos de entrada

La pregunta que muchos se hacían cuando el jefe de seguridad del plan de autoprotección de San Mateo, Miguel Romano, dio el aviso de activar el plan de seguridad, durante el concierto de Los Secretos del martes es, «¿cómo están calculando el número de personas hay en la plaza de la Catedral?». Algunos presagiaban que los agentes iban contabilizando a la gente que accedía, pero la realidad era bien distinta. A través de una aplicación de móvil, Romano calculaba el aforo total: «Me subí a la zona de discapacitados y a la valla delante del escenario, donde sacaba fotos y la app proporcionaba los datos». En total, se congregaron entre 4.900 y 5.000 ovetenses. Esta cifra es superior a lo establecido por el proyecto, donde se afirmaba que el aforo máximo era de 4.960 personas.

A pesar de esta situación, «no hubo ninguna masificación» y los servicios de emergencias solo tuvieron que atender dos cortes durante la noche. El primero fue una herida en la rodilla y el otro en el pie, porque una chica iba con sandalias. No fue necesario trasladarlas al hospital e incluso la última pudo seguir disfrutando del concierto cuando fue curada.

Durante la noche de los fuegos, el plan de seguridad en la plaza de la Catedral se activó en dos ocasiones. La primera a lo largo del concierto Los Secretos, que comenzó a las nueve de la noche, y la segunda al poco de iniciarse el recital de Loquillo. Ambos fueron distintos, ya que el que se produjo pasadas las 22 horas, duró cuarenta y seis minutos y fue total. No se dejaba entrar a nadie. El segundo fue parcial, ya que se «iba comprobando el aforo» en cada momento y si salía gente, «se dejaba entrar», explicó ayer el edil de Seguridad Ciudadana, Ricardo Fernández.

Para el presidente de la Sociedad Ovetense de Festejos (SOF), Roberto Sánchez Ramos, los «accesos se cortaron, debido al éxito de las fiestas de San Mateo y al atractivo homenaje» que hubo en honor a Tino Casal. Además, el alcalde, Wenceslao López, destacó que «el plan de seguridad funcionó» y lamentó que hubiese personas que no pudieron entrar a este emplazamiento para disfrutar de esta noche.

Por otro lado, el deán de la Catedral, Benito Gallego, afirmó que este tipo de actividades musicales «son una agresión» a la estructura y todavía «no he percibido desprendimientos de piedras». Igualmente, explicó que en las próximas semanas se revisará la fachada de la Corrada del Obispo, a la altura de «los balcones del museo, el archivo y la salida por la puerta que se conoce como La limosna». La causa es que esta parte está deteriorada por «una mezcla del paso del tiempo y los eventos que se organizan».