El Comercio

Los pequeños Klaus y Miguel Rojas, con su madre Ofelia García.
Los pequeños Klaus y Miguel Rojas, con su madre Ofelia García. / M. R.

«Echamos de menos los hinchables»

  • Los padres se quejan de que las actividades infantiles del Campo San Francisco son «escasas»

El pequeño Klaus llevaba semanas contando los días para subirse a los hinchables del Campo San Francisco de San Mateo. Este año no los hay. «Se echan de menos», se lamenta su madre, Ofelia García. Asegura que a las actividades infantiles de las fiestas mateínas les hace falta «más vida». «Creo que podrían hacer más sin gastar mucho presupuesto como talleres o actividades artísticas». Incluso propone soluciones: «Se podría hacer un concurso de ideas para los niños. Igual que se gastaron 36.000 euros en Diana Navarro, se podrían gastar en los pequeños, porque San Mateo es para ellos», reivindica.

Emma Aros es una asidua al festival de títeres en el estanque Covadonga: «Vengo todos los días con mi hija porque es muy cómodo, tanto por el horario como por el sitio». Le ve, eso sí, una pega. «Son actuaciones muy repetitivas. Ya no es solo que sean las mismas que el año pasado, es que repiten función día sí y día también durante toda la semana», se queja. Eso sí, a su hija Marta Arnaldo no le importa ver el espectáculo una y otra vez y disfruta con sus amigos de las marionetas y sus historietas.

Carmen y David Varela e Irene Pintado esperan pacientes en la fila para acceder al tren de San Mateo, el clásico de las fiestas. «Me gusta mucho porque nos lleva de viaje. Yo quería ir a Londres», comenta la pequeña Carmen. «Está muy bien pero echamos de menos las barracas y los hinchables. El año pasado esto estaba mucho mejor. Menos mal que el tren no lo han quitado», argumenta Mónica Ramón.

Este transporte realiza una media de veinte viajes diarios. Lo cuenta Cristina Hevia, una de sus revisoras: «Tenemos muchas anécdotas. Hubo un San Mateo que encontramos unos calzoncillos en el suelo. Probablemente algún enamorado se los olvidó tras pasar una noche en el tren del amor», cuenta con ironía. Incluso hay una familia cuyos miembros se van turnando para que su hijo siempre pueda subirse. Las actividades infantiles durarán hasta el domingo.