El Comercio

El Fontán pide más alegría

Comerciantes y hosteleros en El Fontán.
DComerciantes y hosteleros en El Fontán. / Álex Piña
  • Vecinos y comerciantes quieren que la plaza albergue actividades culturales enSan Mateo y otras épocas del año

A un paso de la plaza del Ayuntamiento, a tres de Riego y a seis de la Catedral, en pleno centro mateíno, en El Fontán no pasa nada durante estas fiestas. Conchita Suárez regenta una tienda de ropa infantil y lo ve a diario: «Debido a la hostelería hay ambiente, pero necesita algo específico para la plaza y las inmediaciones. Algo infantil estaría muy bien, donde los niños puedan divertirse mientras los padres toman una botella de sidra. Teatro de marionetas, cine al aire libre, conciertos de jazz como hubo en su fecha». Montse Faes es artesana de repostería y sale casi con la ropa de trabajo a dar su versión: «No hay un San Mateo de El Fontán, y clama el cielo. No se entiende. Woody Allen y Arthur Miller quedaron maravillados con la zona y sus posibilidades, especialmente teatrales como corral de comedias en el caso de Miller. El resto del año tampoco ocurre nada, cuando sería el marco ideal para un mercado navideño, por ejemplo. Mi apuesta mateína, como ha reseñado mi compañera, es algo cultural: conciertos de góspel, como organizó aquí Tribuna Ciudadana, jazz, teatro o microteatro… Hay muchos niños, de verdad, y se aburren. No puede ser».

El escritor Fernando Fonseca, asiduo a la zona, arrima el ascua a su sardina: «Es más importante El Fontán que San Mateo. De él ha hablado Clarín, Palacio Valdés, Pérez de Ayala… lo mejor de la literatura del XIX está aquí. Yo fui de los impulsores de que se colgase la actual placa donde se recuerda el paso de Lorca y La Barraca por aquí. Esta es una ciudad de palabras muertas y la lucha es que lo sea de palabras recobradas. La biblioteca de ‘La Regenta’, ahí la tienes, por aquí paseó Ana Ozores, y no pasa nada con una ruta clariniana en condiciones, a la manera del Bloomsday de Dublín con Joyce». El psicólogo Eduardo García añade: «Las posibilidades del lugar son infinitas: pintura, escultura, teatrillos, música… No hay sesgo de edad, sería el espacio idóneo para algo no chabacano. El lustre de Oviedo como ciudad cultural o literaria en unas fiestas donde no veo la cultura por ninguna parte. Me encantaría un cine al aire libre, como el del Campo San Francisco, para adultos con películas descatalogadas». Finalmente, Olegario González, encargado de Casa Ramón, vecino desde siempre de la calle Magdalena, apunta la nota histórica e imprescindible: «El marqués de San Feliz cedió los terrenos de la Plaza Daoíz y Velarde para uso y disfrute de la ciudadanía. Una donación para la ciudad, para todos. Pido cultura, como mis compañeros, y un homenaje a esta donación en honor al marqués. Apostaría por el jazz, no hay nada en la ciudad durante estas fechas a este respecto».

La sorpresa, entre público habitual y vecinos, no puede ser mayor. Todos coinciden en que de bocadillos y alcohol ya tienen bastante y que un espacio tan céntrico tiene que dejar de ser un erial. Su cansancio es de siglos.