El Comercio

Una noche de épica inmortal

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Tejedor abrió la noche de San Mateo con su música folk. / MARIO ROJAS

  • La banda heavy WarCry se sube al escenario de la Catedral con la orquesta Oviedo Filarmonía

El día de ayer no pudo ser más intenso para la banda WarCry. El grupo heavy de aquí, que triunfa allá donde va y que acumula miles de seguidores en Latinoamérica, tenía cita en casa, en la plaza de la Catedral, para presentar un espectáculo que es pura épica: más de 55 músicos sobre el escenario para unir el sonido de una orquesta sinfónica con las distorsiones de las guitarras eléctricas.

Solo la logística de un espectáculo como el que ayer presentaron en su ciudad requería unos medios técnicos que tuvieron ciertas complicaciones. El ensayo diurno se retrasó, aunque los WarCry salieron del paso. Ya de tarde, la amenaza de lluvia les acechaba, ingredientes que hacían más épica aún su arriesgada apuesta. Prometían una noche mágica e 'Inmortal' y salieron a tocar con la mirada puesta en las nubes. Subieron al escenario a las 23.25 horas cuando empezaba a chispear ante una plaza de la Catedral llena de melenudos, repleta de público. Arrancaron con 'Alma de conquistador', dispuestos a luchar, como dicen los versos de de la canción. «Buenas noches Oviedo por segundo año consecutivo. Va a ser un concierto diferente. Espero que paséis un buen rato a pesar de que puede que llueva», introducía Víctor García, y bien que llovió en la plaza, pero el que sacaba el paraguas recibía abucheos.

El concierto siguió con 'Contra el viento', 'El más triste adiós', 'Nuevo mundo' y una quincena de temas hasta ese 'Hoy gano yo', que cerró la noche. Fue hora y media de concierto con Oviedo Filarmonía bajo la batuta de Miguel Ángel Navarro, quien nada más pisar el escenario la sustituyó por unos cuernos.

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Mucho antes de que salieran a escena sus seguidores ya estaban apostados en primera fila. Desde sus posiciones presenciaron, respetuosos, el primer concierto de la noche, el de los hermanos Tejedor, y hasta se echaron algún baile al ritmo tradicional asturiano. Tejedor tocó entre amigos porque la noche iba de muchos músicos sobre el escenario. Esta vez el grupo de folck estaba acompañado de la banda de gaitas a Él Trasno, una pareja de baile tradicional, varios percusionistas y la voz de Silvia Quesada. Ellos también llenaron la plaza de La Catedral.