El Comercio

Suspendido el juicio contra el acusado de intentar matar a su expareja en Oviedo

  • La ausencia de dos testigos «fundamentales» ha obligado a aplazar el proceso, que se retomará el 20 de diciembre

La Sección Tercera de la Audiencia Provincial ha suspendido el juicio contra el acusado intentar asesinar a su expareja delante de la hija que tienen en común, de 8 años, y a la propietaria de la casa en la que ambas residían, en Oviedo, ante la incomparecencia de dos "testigos fundamentales". La suspensión ha sido adoptada ante la incomparecencia de un hombre y una mujer, vecinos que alertados por los gritos de la víctima le prestaron ayuda hasta la llegada de la Policía. El juez ha ordenado diligencias para localizar y citar a los testigos que no han comparecido hoy y la reanudación de la vista está prevista para el próximo 20 de diciembre, a partir de las 10 horas.

Uno de ellos, el hombre que logró desarmar al atacante, se encuentra residiendo en Londres, según han informado los abogados de la acusación particular, que coincide con la Fiscalía en la petición de una pena total de 27 años de cárcel para el procesado.

Los abogados de las acusaciones particulares han pedido que para la próxima vista se evite que el acusado sea introducido a la sala por los pasillos cruzándose con las víctimas, como ha ocurrido hoy.

El Ministerio Fiscal pide, además de la pena de 27 años de cárcel, el alejamiento, libertad vigilada con prohibición de residir en Asturias durante 8 años, la perdida de la patria potestad de su hija y el pago de indemnizaciones por 40.000 euros. Se le acusa de dos delitos de asesinato en grado de tentativa por apuñalar a su ex pareja delante de su hija a la que llegó a colocar un destornillador afilado en el cuello y de tratar de matar igualmente a la dueña de la casa en la que ambas residían, en Oviedo.

En el momento de los hechos, en mayo de 2015, el acusado contaba con una orden de alejamiento después de que la mujer interpusiera una denuncia por malos tratos al término de la relación que ambos mantuvieron durante varios años.

Desde la ruptura de la relación en marzo de 2015, el hombre trató de convencerla para volver a estar juntos, si bien la mujer le había dejado claro que en el futuro sólo tendrían contacto por la hija que tienen en común, y para la que el procesado contaba con un régimen de visitas, según relata el Ministerio Público en su escrito provisional.

Precisamente los hechos que serán juzgados el próximo 20 de diciembre ocurrieron sobre las 20 horas del 24 de mayo de 2015, con ocasión de la entrega de la menor tras haber pasado el fin de semana con su padre. El procesado acudió al domicilio de su expareja, en Oviedo, en el que madre e hija convivían con la titular del inmueble, que no permitía que el hombre subiera a la vivienda, por lo que las entregas y recogidas se hacían en el portal. En esta situación, la madre recogió a la menor y, tras dejarla en la casa, volvió a bajar para hablar con el procesado de temas relativos a la niña.

Después de conversar, el procesado comenzó a insistir para que retirara unas denuncias interpuestas por impago de pensiones, diciéndole que quería hablar con la dueña del piso, a quien el procesado hacía responsable de la decisión de que la mujer no volviera con él.

La Fiscalía sostiene que, en un momento dado, cuando la mujer se negó y se giró para entrar en el ascensor, dando por finalizada la charla, el procesado sacó un destornillador de una bolsa de plástico y, sin mediar palabra, se lo clavó en la parte superior del pecho, a la vez que le decía "esto es lo que tú querías". Tras arrebatarle las llaves, la obligó a subir al piso, donde también apuñaló en varias ocasiones a la propietaria de la vivienda con el mismo destornillador, cuya punta estaba modificada a modo de punzón o estilete.

A continuación, añade el fiscal, el hombre sacó de la bolsa un cuchillo con la que volvió a apuñalar en varias partes del cuerpo a su expareja, todo ello en presencia de la hija. Posteriormente, cogió de nuevo el destornillador y comenzó a clavárselo a sí mismo, diciendo que se iba a suicidar, hasta que un vecino que había escuchado los gritos de socorro logró entrar en la vivienda y desarmar al agresor, que fue detenido por la Policía Nacional.

Como consecuencia de la agresión, ambas mujeres sufrieron numerosas lesiones de las que tardaron en curar 30 días y que les dejaron varias cicatrices, mientras que la menor sufrió un trauma psíquico.

La Fiscalía considera que los hechos son constitutivos de dos delitos de asesinato en grado de tentativa, en uno de los cuales aprecia las agravantes de parentesco y de razones de género, además de otro de amenazas.