El Comercio

El acusado saliendo de la Audiencia Provincial.
El acusado saliendo de la Audiencia Provincial. / P. L.

Las acusaciones mantienen la pena de 13 años de cárcel para el acusado de abusar de un menor

  • Los peritos declaran que el niño tiene conocimientos sexuales inapropiados para su edad, pero que no pueden probar que el procesado sea culpable

Los peritos y los psicólogos que examinaron al niño que supuestamente sufrió abusos sexuales cuando tenía apenas cinco años comparecieron ayer ante la Sección Segunda de la Audiencia Provincial. El juicio se celebró a puerta cerrada, pero, según pudo saber este diario, declararon que el pequeño tiene unos conocimientos sexuales inapropiados para su edad. Aunque no pueden probar que el procesado sea el culpable de tales hechos, el crío «no señala a ninguna otra persona», afirmó ayer la abogada de la acusación particular, Ana María González, del Centro de Atención a Víctimas de Agresiones Sexuales y Malos Tratos (Cavasym), tras la conclusión de la segunda vista oral.

Los especialistas señalaron ante el tribunal la complejidad del caso debido a la edad del menor, además que desde que se produjeron los hechos hasta que fue examinado transcurrieron seis meses.

Tras estas declaraciones, el juicio continuó con el visionado del vídeo de la entrevista que los peritos realizaron al menor en junio de 2015, con la finalidad de «tener más próximo» lo ocurrido. Después se procedió al turno de preguntas.

Antes de dejar el caso visto para sentencia, la acusación particular y la Fiscalía mantuvieron su calificación inicial. Ambas partes piden para el acusado, de 24 años, trece años y medio de cárcel por un delito de agresión sexual de forma continuada a un menor de edad. Además, solicitan que permanezca en libertad vigilada durante un periodo de seis años y que se someta a un programa de educación sexual.

En concepto de responsabilidad civil, el fiscal le pide una indemnización de 30.000 euros que sería abonada a los progenitores del pequeño. Una cuantía que corresponde a los daños morales que, según el escrito de acusación pública, ocasionó al pequeño en esos dos años de supuestos abusos.

Por su parte, el abogado del acusado solicitó que su cliente sea absuelto, siguiendo la declaración del acusado el primer día del juicio: negó los hechos que se le imputan al ser, dijo, inocente.

Los hechos enjuiciados ocurrieron, según el Ministerio Fiscal, entre 2012 y 2014. En ese periodo, el acusado se había desplazado a Oviedo para cursar sus estudios universitarios y había alquilado una habitación en la casa de un hombre, quien en ocasiones cuidaba de su nieto, muchas veces por las noches.

«Los abusos se produjeron desde que contaba con cuatro o cinco años y hasta que tuvo siete. El procesado obligó al menor a practicarle felaciones bajo la amenaza de agredirle si no accedía a ello», sostienen las acusaciones.