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La fotografía que tomó el vecino y que permitió identificar al autor de la pintada, en la plaza de abastos de La Corredoria.
La fotografía que tomó el vecino y que permitió identificar al autor de la pintada, en la plaza de abastos de La Corredoria. / E. C.

La foto que le costó 1.500 euros de multa

  • La Policía sanciona a un joven al que un vecino fotografió haciendo una pintada

  • La ordenanza de convivencia sanciona como falta grave el pintar sobre mobiliario, señales o edificios municipales

Una foto hecha desde la ventana de un edificio sirvió ayer para que la Policía Local identificase a un joven de 19 años, O. V. G., como el autor de unas pintadas (más) en el malhadado mercado de abastos de La Corredoria, que sigue cerrado tres años después de las obras y pendiente de un nuevo concurso, el tercero, para ocupar sus catorce puestos.

Los agentes recibieron una llamada en la que un vecino alertaba de que varios jóvenes estaban haciendo pintadas en el edificio municipal. Eran las 11.40 horas. Sin embargo, cuando llegaron los funcionarios no había nada ni nadie. Ni grafiteros en acción ni aerosoles de pintura. Solo el denunciante que aportó una descripción del joven y, algo más importante, una foto del mismo en plena acción. La descripción sirvió para identificar al presunto autor, que se encontraba aún por los alrededores y tenía algunas manchas recientes de pintura; la foto, para abrirle un expediente sancionador.

La Policía Local recordó ayer que, según la normativa vigente, la sanción por realizar pintadas puede llegar en los casos más graves a los 3.000 euros de multa. El susto no será para tanto, pero tampoco es broma.

La normativa de la que habla el Ayuntamiento es la polémica Ordenanza de Convivencia Ciudadana. En su artículo 5, sobre las «pintadas y otras expresiones gráficas», establece que serán consideradas como infracciones graves, sancionadas con multa de 750 a 1.500 euros cuando estas se realicen «sobre elementos de transporte público urbano, parques y jardines, fachadas, señales de tráfico o de inmuebles municipales», caso del mercado de la plaza de abastos. La foto del vecino le puede costar al grafitero desde 750 hasta 1.500 euros.

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