El Comercio

«Parece magia, pero es ciencia»

Los pequeños 'excavan' en busca de resto de hace millones de años en el taller de Arqueología.
Los pequeños 'excavan' en busca de resto de hace millones de años en el taller de Arqueología. / A.P.
  • Los más pequeños hacen sus descubrimientos en 'La noche de los investigadores'

  • En el claustro de la Universidad de Oviedo desentrañan alguno de los fenómenos más curiosos de la naturaleza

«¡Hala! Parece magia». «Sí, pero no es magia, es ciencia». Los más pequeños miraban, con los ojos muy abiertos, cómo el dióxido de carbono solidificado, introducido en una probeta con agua y en contacto con jabón y con la goma de una mascarilla, intentaba «escaparse», volver a su estado gaseoso, formando una burbuja que, sin despegarse, crecía y se elevaba por encima del tubo de ensayo.

Con escenas como esta, protagonizadas casi todas por el asombro y la emoción de los niños al descubrir cosas nuevas, transcurrió ayer la séptima edición de 'La noche europea de los investigadores', organizada por la Universidad de Oviedo en el claustro del Edificio Histórico.

Esta actividad, que se celebra en doscientas cincuenta ciudades de treinta países, acerca el lado más humano de los investigadores a los ciudadanos y, vistas las opiniones de los niños, con éxito: «Estamos quitando todas las piedras y la tierra del esqueleto para ver cómo era y cuántos años tenía cuando lo enterraron», contaba Mario Alonso mientras, paletín en mano, depositaba en un cubo todo ese material que se interponía entre él y su primer hallazgo arqueológico. Y no era ni mucho menos el único, pues descubrir todos los secretos de ese hombre «de hace más de mil o dos mil años» era el objetivo común de las decenas de chavales que eligieron el pincel o la paleta para excavar como auténticos profesionales.

También descubrieron, algunos por primera vez, el mundo del petróleo y los recursos energéticos. Ante un pozo de petróleo en miniatura, simulando uno real en funcionamiento, Asier le decía a su padre que olía «a gasolina», mientras este le explicaba que aún no lo era, pero que la fabricaban «a partir de ahí». Al otro lado de la mesa de las energías, dos científicos mostraban cómo y por qué se producen las explosiones y simulaban una ante las exclamaciones, esta vez, de pequeños y mayores.

Y si alguien pensaba, por ejemplo, que debajo del suelo que pisamos hay poca cosa, ayer en 'La noche de los Investigadores' pudo comprobar que no es así haciendo «un viaje al centro de la tierra», desde la corteza hasta el núcleo y conociendo las distintas capas de roca que la conforman, de la mano de los geólogos. Y de la tierra al mar. En una pecera simularon algunos de los fenómenos más representativos de los océanos: la dinámica de las masas de agua, las ondas internas y los afloramientos marinos, esas zonas de ascenso de aguas profundas y frías, muy ricas en nutrientes, en las que abundan los peces y son, por tanto, fundamentales para la pesca.

Todos los participantes disfrutaron además de un taller de títeres donde los protagonistas fueron Severo Ochoa, Marie Curie, Newton, Einstein y Rosalind Franklin que 'hablaron' de su vida y de sus aportaciones a la ciencia, mientras al lado, Daniel dibujaba, «con bigote y sin peinar mucho, como lo vi en una foto» al científico con el que participaría en el concurso de dibujo.