El Comercio

Cuarenta años detrás de la barra de Casa Montoto

Pablo Rodríguez y Mercedes Díaz brindan por los cuarenta años de Casa Montoto.
Pablo Rodríguez y Mercedes Díaz brindan por los cuarenta años de Casa Montoto. / PABLO LORENZANA
  • La familia de Pepe Luis Díaz y Mercedes Suárez mantiene la misma estética y menaje que cuando el bar abrió sus puertas

El 4 de octubre de 1976, Pepe Luis Díaz y Mercedes Suárez abrieron las puertas de su bar en la calle San Bernabé. Era Casa Montoto y lo hacía con la misma estética y menaje que tiene hoy. Pero ha habido un cambio que pocos conocen: la barra. En un principio era de madera, pero tal fue la cantidad de gente que acudió a la inauguración que quedó «destrozada y se decidió poner la actual, de metal». Lo cuenta Pablo Rodríguez, nieto de los fundadores, y que forma parte de la tercera generación que ostenta este bar.

Ayer, junto a su madre y sus tíos estaban de enhorabuena, el negocio familiar cumplía cuarenta años tras mucho trabajo y esfuerzo. Explica que en los años ochenta hubo una crisis peor que la que hay en la actualidad, debido a que había jornadas en los que «no vendían nada». Sin embargo, su fórmula para aguantar este tiempo al pie del cañón es «tener una media de clientes», ya que de nada sirve «tener muchas personas un día y al día siguiente ninguno».

En la actualidad lo que más se bebe en este bar es «cerveza y mistela». Pablo recuerda que cuando su abuela estaba en la cocina hacía pinchos de todo tipo, «de pollo, jamón o queso». Pero hoy en día se han especializado en dos productos: la empanada y el bollo preñao. «Nos hemos adecuado a la gente», destaca. Una de las cosas que le sigue sorprendiendo es que a menudo le preguntan si tiene café y él siempre dice que no. La razón es que es un bar, no una cafetería y aquí «se viene a alternar y no a desayunar».

Le «presta» estar detrás de la barra y ver cómo la gente se relaciona. «Hay veces que ves cómo se hacen amigos dos personas que te caen bien», señala. Y es que en Casa Montoto no queda más remedio que hablar con otra persona si se quiere pasar un rato agradable. Pero hace un tiempo, los dueños del establecimiento se rindieron ante las nuevas tecnologías e incorporaron wifi de acceso libre a todos los clientes. Asimismo, explicó que hasta hace poco tiempo había una televisión. La desenchufaron cuando la SGAE se empezó a meter con el tema del fútbol y un día fue hasta allí un inspector, les demandó, perdieron y les metieron «un puro». Desde entonces nada de partidos, un clásico que su abuelo había instaurado cuando abrieron las puertas de su establecimiento.

Por ahora, la familia no ha organizado nada para conmemorar los cuarenta años de negocio porque «el premio es llegar». «No nos ha dado mucho tiempo para pensar qué hacer, porque hemos tenido unas pequeñas reformas en el baño», destacó. Además, el objetivo de Rodríguez es estar detrás de la barra de metal otros tanto años y mantener el espíritu de los últimos cuarenta años, ya que Casa Montoto es un clásico de Oviedo.