El Comercio

Todos desayunan en Ventanielles

Carmen Imaicela, Susana Carrara y Rubén Pérez, impulsores y voluntarios de los desayunos.
Carmen Imaicela, Susana Carrara y Rubén Pérez, impulsores y voluntarios de los desayunos. / ALEX PIÑA
  • El Grupo de Parados del barrio ofrece la primera comida del día a estudiantes

  • El proyecto colaborativo que funciona con donativos arranca en un local de la parroquia gestionado por voluntarios durante cada día del curso escolar

Son las siete y media de la mañana y Carmen Imaicela, Rubén Pérez y Susana Carrara son todo sonrisas. Acaban de abrir una de los accesos laterales de la parroquia de Ventanielles y preparan ilusionados la mesa para desayunar «en comunidad». Lo disponen todo, aunque no saben cuántas personas cruzarán la puerta. Acaban de empezar con su proyecto de desayunos solidarios para estudiantes y sus acompañantes y saben por los consejos que han recibido que la paciencia es en este caso más que una virtud. «Llevamos un año preparando este proyecto para que ningún niño del barrio se quede sin desayunar y tenemos que dar tiempo para que la gente lo conozca», cuentan los organizadores, miembros del Grupo de Parados de Ventanielles (GPV) impulsores de la iniciativa.

La idea, explican, llevaba rondándoles tiempo. Querían hacer algo por el barrio, por todos esos vecinos que no pasan su mejor momento, y tras charlas con las impulsoras de los desayunos de '¿Pero quién dice...?' decidieron iniciar un proyecto similar en Ventanielles. «Belén Suárez nos comentó que había muchas familias del barrio que cada mañana subían hasta el Ca Beleño a desayunar y volvían a bajar para ir al colegio o el instituto sin importar que fuera invierno. Por eso nos animamos a hacerlo aquí, junto a los dos centros educativos», relata Imaicela. Querían empezar, pero hubo momentos en los que también pensaron en echarse atrás.

Para organizar cada día los desayunos pidieron al Ayuntamiento el uso de la cocina del centro social. Fue imposible. «El horario y la falta de personal fueron las razones que nos dieron para descartar el uso de esas instalaciones que son para el barrio», lamentan desde el GPV. Pidieron entonces un local para autogestionar desde los diferentes colectivos del barrio y tampoco lo tienen disponible, de momento. Así que acudieron también a la parroquia que en su consejo aprobó la cesión de un espacio en el sótano del edificio de la iglesia. Allí cada día del curso escolar, entre las 7.30 y las 9 horas, los voluntarios se encargarán de que todo esté dispuesto para que los estudiantes y sus acompañantes puedan desayunar. «Todo el que quiera, sin papeles de por medio, puede venir a desayunar», animan.

Colaboración

De momento, han recibido algunos donativos de comercios de la zona y también de algún particular, pero iniciarán una campaña para que no falte de nada. «Necesitamos alimentos de desayuno. Pueden traerlos en los horarios de los desayunos o a partir de las seis de la tarde. Informaremos también a los comercios del barrio, queremos implicar a la zona y si sobra pan o bollería de algún comercio al final del día lo recogemos. Vamos donde haga falta».

Como todo proyecto que comienza van poco a poco, aunque ya cuentan con la primera voluntaria: Susana Carrara. «Pertenezco a la parroquia y cuando me explicaron el proyecto pensé que yo, a pesar de mi edad, también podía ayudar», cuenta la vecina, todo sonrisas. Desde el GPV agradecen esa disposición, como la colaboración de la iglesia y la «ayuda y todos los consejos de los desayunos del Ca Beleño». Todo para que en Ventanielles «nadie se quede sin desayunar».