El Comercio

Bomberos incumplía las revisiones del camión desde el que trabajaba Eloy Palacio

La autoescalera, el día del trágico accidente de Uría.
La autoescalera, el día del trágico accidente de Uría. / MARIO ROJAS
  • El jefe del servicio reconoció que solo se hacía una revisión anual y no las pedidas por el fabricante ante la Inspección de Trabajo

Mañana, el alcalde, Wenceslao López, y el concejal de Seguridad, Ricardo Fernández, acudirán a declarar ante la titular del Juzgado de Instrucción Número 2, Simonet Quelle, sobre las circunstancias del fallecimiento del bombero Eloy Palacio durante el incendio del número 58 de Uría el pasado mes de abril. Lo hacen después de que la Audiencia corrigiese a la instructora que había decidido prescindir de su testimonio. Lo hacen también después de que la Fiscalía solicitase el archivo de la causa, causando un gran pesar a la viuda y al hijo del fallecido. Lo harán también después de que se sepa que el brazo articulado desde el que trabajaban los accidentados no pasaba las revisiones fijadas por el fabricante.

Así lo reconoce el jefe del servicio, imputado en la causa, en una respuesta a un requerimiento de la Inspección de Trabajo. El funcionario afirma que de los equipos y vehículos se hace «una revisión anual», pero no la que fijan los manuales de mantenimiento del fabricante.

La inspección concluyó con un requerimiento a la «empresa» para que elaborase y llevase a cabo un plan de mantenimiento en el que se fijasen e hiciesen las revisiones previstas por el fabricante para cada equipo, que deberían quedar acreditadas debidamente, tanto las que acometiesen los propios trabajadores como los técnicos competentes, además de entregar toda la información a los delegados sindicales de Prevención.

Algo falló, porque un año después la situación del brazo articulado era la misma. De nuevo la Inspección de Trabajo hizo un requerimiento para que se hiciese el plan de mantenimiento de acuerdo a lo estipulado por el fabricante. En esta ocasión, la denuncia de los sindicatos se refería a dos aspectos muy concretos del funcionamiento de las autoescaleras como la del siniestro. En concreto, a los cojines de elevación y a los minicojines. Las piezas responsables de que la elevación y despliegue del brazo sea suave y sin tirones, las responsables aparentes de los fallos que sufrió el brazo durante los últimos años, también el día del incendio de Uría.

Para la Fiscalía, tanto como para el Instituto Asturiano de Prevención de Riesgos Laborales, los fallos de los sistemas de comunicación y del brazo articulado no fueron causa del accidente, por lo que «carecen de relevancia en sede penal», como concluyó el fiscal delegado de Siniestralidad Laboral, Enrique Valdés-Solís en el escrito en el que pidió sobreseer la causa.

Según el fiscal, la causa del fallecimiento pudo estar en una orden, la de atacar las llamas de la cornisa, que «pudo ser malentendida por los accidentados» cuando el «incendio ya estaba controlado». En la misma línea, considera que la dirección del operativo fue correcta. «Existió una dirección real de la extinción del incendio, impartiendo diversas instrucciones», entre ellas, destaca, «la del ataque exterior del incendio una vez que se consideró que el riesgo de ataque interior era desproporcionado».