El Comercio

La acusada llegando a los juzgados el pasado mes de julio.
La acusada llegando a los juzgados el pasado mes de julio. / PIÑA

Arranca el juicio contra la mujer que abandonó a sus hijas en un piso de Pumarín

  • La Fiscalía pide para ella una pena de tres años de prisión y diez de inhabilitación para el ejercicio de la patria potestad

La hora, las diez de la mañana. El lugar, el Juzgado de lo Penal Número 4 de Oviedo. Esta es la cita con la justicia que tiene hoy la mujer acusada de abandonar a sus tres hijas en su piso del barrio de Pumarín, en diciembre de 2014. La vista oral estaba fechada el pasado 7 de julio pero el juicio se suspendió, porque la acusada cambió de abogado en el último momento. El juez del Penal Número 4, Francisco Javier Iriarte, decidió dar tiempo a la nueva letrada, María Escanciano, para poder preparar el caso y defender, con todas las garantías, a su clienta.

M. J. G. F abandonó a sus tres hijas de muy corta edad, -la menor de ellas un bebé de tan solo un mes, la mayor de dos años y la mediana de uno-, la noche del 18 de diciembre de 2014. Según el escrito de la Fiscalía, a la menor de las niñas la dejó vestida únicamente con un pañal en una cama matrimonial y sin manta alguna que la protegiese del frío. Las otras dos niñas solo llevaban un pañal y una camiseta y estaban descalzas, en el salón de la casa.

El llanto alertó a una vecina

Sobre las cinco menos veinte de la madrugada, una vecina asustada tras escuchar durante horas el llanto del bebé llamó a la Policía. Los agentes se personaron en el domicilio de la acusada. Llamaron varias veces a la puerta pero no encontraron respuesta. Tuvieron que acceder a la vivienda a través de la vantana de la cocina que se encontraba abierta.

La escena que se encontraron los policías fue desoladora. Las pequeñas estaban completamente abandonadas y sucias. Una de ellas portaba una lata de cerveza en la mano. El Fiscal sostiene que las niñas estaban «deficientemente atendidas por la acusada desde mucho tiempo atrás». La mayor de ellas, de sólo dos años estaba «extremadamente delgada, hasta el punto de que se percibía en todo su cuerpo el esqueleto óseo y las articulaciones, tenía mirada ausente y huidiza, realizaba balanceos corporales en todas las posiciones, se tiraba del pelo, que presentaba extensas áreas de alopecia y eritemas, y tenía cicatrices en el área del pañal y cara interior de los muslos por escaso cambio del mismo».

La mediana, de un año, también mostraba eritemas y cicatrices en el área del pañal y cara interna de los muslos, y rechazaba el contacto físico y la proximidad, «manteniéndose aislada, balanceándose y mesándose el cabello»; mientras que la menor, de un mes, presentaba escasa ganancia de peso.

Por todo ello, la Fiscalía pide una pena de tres años de prisión y diez de inhabilitación para el ejercicio de la patria potestad. Actualmente las pequeñas se encuentran en buen estado de salud, aunque aún se desconoce si la mayor de ellas, que ahora cuenta con cuatro años, sufrirá alguna secuela por la situación que vivió hace dos años.

No es la única causa pendiente que tiene la acusada. M. J. G. F, está a la espera de otro juicio, aún sin fecha de señalamiento, por negarse a revelar el paradero de otro hijo, nacido en 2009 y del que nada se sabe desde su nacimiento en el antiguo Hospital Central. Una causa por la que se enfrenta a una petición del fiscal de otros dos años de prisión y nueve de inhabilitación para la patria potestad.

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