El Comercio

«Parecía la casa de los horrores»

Los agentes que hallaron a las niñas de Oviedo abandonadas: «Parecía la casa de los horrores»
  • Comienza el juicio contra la mujer acusada de abandonar a sus hijas en Oviedo

Agentes de la Policía Nacional han relatado hoy la situación de "dejación" en que se encontraban las tres niñas pequeñas que fueron encontradas en el interior de un piso de Oviedo, pese a que la madre, acusada de abandono de menores, ha afirmado durante el juicio que las tenía "bien cuidadas" y "bien vestidas".

"Parecía la casa de los horrores" y "nunca vi en mi vida una situación de dejación tan grande hacia un menor", han sido algunas de las expresiones utilizadas por los cuatro agentes que han declarado como testigos durante la vista oral que se celebra en el Juzgado de lo Penal número 4 de Oviedo.

La madre, que se enfrenta a una petición de la Fiscalía de tres años de prisión y diez de inhabilitación para el ejercicio de la patria potestad por un delito de abandono de menores, sólo ha respondido a las preguntas de su defensa para asegurar que dejó solas a sus hijas, una de tan sólo un mes y las otras dos de uno y dos años, para comprar alimentos en una farmacia de guardia.

Según ha asegurado, las tenía "bien cuidadas" y "bien vestidas", algo que ha sido rechazado por los agentes de la Policía Nacional que encontraron a las menores en el interior de la vivienda, en la madrugada del 18 de diciembre de 2014, tras alertar una vecina de los llantos en el interior del piso.

La acusada afirmó que salió de su domicilio para comprar comida porque se le había quemado la cocina. Al regresar, observó a la Policía y se ocultó, pensando que algún vecino podía haber escuchado a las niñas llorar y se bloqueó, ya que arrastraba una situación personal muy complicada tras el fallecimiento de su pareja seis meses antes por un cáncer.

Los agentes han relatado que encontraron a la más pequeña desarropada junto a un biberón "muy frío", a una de ellas le faltaba pelo, quizás por arrancárselo, y otra tenía en la mano una lata de cerveza "como si fuera un biberón".

"El pasillo de la casa era como el rastro de un jabalí, parecía la casa de los horrores", ha afirmado uno de ellos.

Por su parte, la madre de la acusada ha asegurado que creía que su hija vivía en Portugal y que no conocía a las tres niñas.

La Fiscalía del Principado de Asturias solicita una condena de 3 años de prisión e inhabilitación especial para el ejercicio de la patria potestad y de los derechos de guarda de cualquier menor o persona con discapacidad durante diez años.

La acusada es la madre de A (nacida el abril de 2012), B (nacida en mayo de 2013) y C (nacida en noviembre de 2014), con quienes convivía en Oviedo y de quienes ostentaba la patria potestad en exclusiva al no tener las menores padre reconocido.

La Fiscalía sostiene que, sobre las 22.00 horas del 18 de diciembre de 2014, la acusada abandonó la vivienda, dejando en ella solas a las tres niñas: a C la dejó vestida únicamente con un pañal en una cama matrimonial y sin cubrir por cobertor alguno. Y a A y B las dejó solo con un pañal y una camiseta, descalzas, en el salón de la casa. El piso carece de calefacción y está en deficiente estado de conservación, sucio y desordenado, con fuerte olor a excrementos y orines.

Al oír el llanto del bebé durante horas sin que nadie le calmara, una de las vecinas del inmueble llamó a la policía a las 4.40 horas del ya día 19. Los agentes se personaron en el domicilio de la acusada y, tras llamar al timbre y no abrir nadie, entraron en la vivienda a través de la puerta de la cocina, que se encontraba abierta y comunicaba por un patio con otro piso, cuya propietaria les facilitó el paso.

Una vez en el interior, los agentes cubrieron a C con una manta para darle calor y la tranquilizaron. Seguidamente entraron en el salón, donde A y B estaban sentadas cada una en un sillón, despiertas, sucias, descalzas y apenas vestidas. B tenía además una lata de cerveza en sus manos. Las menores se encontraban solas en el domicilio, al menos, desde seis horas antes.

Las niñas estaban deficientemente atendidas por la acusada desde mucho tiempo atrás. Así, A era extremadamente delgada, hasta el punto de que se percibía en todo su cuerpo el esqueleto óseo y las articulaciones, tenía mirada ausente y huidiza, realizaba balanceos corporales en todas las posiciones, se tiraba del pelo, que presentaba extensas áreas de alopecia y eritemas, y tenía cicatrices en el área del pañal y cara interior de los muslos por escaso cambio del mismo.

Asimismo se le diagnosticó de anorexia reactiva por el estrés sufrido durante la convivencia con su madre. B también mostraba eritemas y cicatrices en el área del pañal y cara interna de los muslos, rechazaba el contacto físico y la proximidad, manteniéndose aislada, balanceándose y mesándose el cabello. Por su parte, C presentaba escasa ganancia de peso.