El Comercio

El café es cosa de paraísos

Jesús Colino prepara un café en su establecimiento, que es una segunda casa para muchos.
Jesús Colino prepara un café en su establecimiento, que es una segunda casa para muchos. / Álex Piña
  • El local, de igual nombre y agitador cultural, se traslada a Doctor Casal

Jesús Colino siempre coloca el azucarero junto al café y el vaso de agua. Lo toma con cuidado, en todo un ritual que no entiende de prisas, y lo sitúa en el centro de la mesa, aunque tarda unos segundos en soltarlo. Es entonces cuando mira a los ojos del cliente y, totalmente convencido, lanza su recomendación: «Es mejor tomarlo sin azúcar. No lo necesita», aconseja.

Sabe de lo que habla, aunque es tras la consumición, ante las preguntas de muchos clientes que reconocen que «efectivamente no lo necesitaba», cuando explica de dónde vienen los productos. Porque el Café Paraíso es exactamente lo que su nombre indica para los amantes del café.

El producto que sirve «no lleva nunca más de veinte días tostado. Es de cosechas recientes», explica Colino. Y eso los clientes lo notan. «Lo aprecia todo el mundo. Hay gente que me dice que no sabe nada de café, pero todo el mundo lo nota. Claro que saben», dice. Colino trabaja con lotes concretos de fincas específicas. Por ejemplo, ahora sirve uno llegado de la finca Vuelta Bonita, de Colombia. La Hacienda Esmeralda, de Panamá, es otro de sus suministradores, también repartidos por África, y estos días aguarda por un «café maravilloso de una variedad botánica que se llama Geisha y que llegará también de Colombia», de la Hacienda San Alberto. El café es uno de los secretos de este local, que pronto empezará a ofrecer servicios de catering y formación, tanto para profesionales como en el ámbito doméstico, pero no serán los únicos.

Paraíso, salón de casa para algunos ovetenses, es también un agitador cultural de la ciudad. El local, vinculado siempre a la literatura y la música, acaba de mudarse a la calle Doctor Casal junto a la librería Cervantes, con la que no ha tardado en organizar actividades. Esa mente inquieta de Colino ya anda maquinando también algunas otras propuestas musicales, secretas de momento. Porque ese café, o o té para el que guste, sabe mejor entre versos y acordes.

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