El Comercio

El agresor del taxista tiene antecedentes por violencia y tráfico de drogas

  • Hoy pasará a disposición judicial tras ser dado de alta en la UCI; en su detención hirió además a dos policías, un vigilante y al médico que le atendió

Fue más que un mal viaje lo que hizo que S. G. T., de 30 años y vecino de Oviedo, se cegara de rabia y violencia y la emprendiera a golpes con un taxista en la avenida de Torrelavega y después con cuatro policías locales, dos guardias de seguridad privada y un médico en el Hospital Universitario Central de Asturias.

Había consumido una mezcla explosiva de cocaína, ketamina y alcohol, como así desvelaron los análisis de sangre que le practicaron en la madrugada del domingo, cuando cuatro agentes de la Policía Local lo trasladaron hasta el HUCA tras agredir a un taxista en la parada de La Tenderina. «Cuando alguien ingiere esta mezcla explosiva de sustancias estupefacientes es capaz de traspasar una pared sin inmutarse, no siente dolor», especificó un agente de la Jefatura Superior de Policía de Asturias. Precisamente, en los calabozos de estas dependencias policiales aguarda el agresor a la espera de pasar hoy a disposición judicial, aseguraron fuentes de la Comisaría ovetense.

S. G. T. es un viejo conocido de la Policía Nacional. Cuenta con diversos antecedentes por atentados contra la autoridad, tráfico de drogas y episodios violentos.

El hombre de 30 años se subió a un taxi en la parada de avenida de Torrelavega para ir hasta la parrilla Buenos Aires, en el Naranco. Antes de iniciar la marcha, le pidió al taxista que le reservara una mesa. Ante la negativa de este, se cegó de rabia y la emprendió a golpes contra el trabajador. Un vecino de la zona logró reducir al agresor justo antes de la llegada de una patrulla de la Policía Local, que tuvo que pedir refuerzos, tras un nuevo ataque de ira del joven que destrozó la puerta y ventana del coche policial. Ante el estado en el que se encontraba lo trasladaron al Hospital Universitario Central de Asturias, donde protagonizó el episodio más violento. Tras quitarle las esposas por orden del facultativo médico, se abalanzó contra este e hirió a dos policías locales y a un guarda de seguridad, a quien le desgarró el bíceps. Los agentes de la Local sufrieron heridas de escasa consideración, según informó el concejal de Seguridad, Ricardo Fernández. Peor suerte, en cambio, corrió el guardia, que actualmente se encuentra de baja.

Para calmar al agresor hicieron falta tres inyecciones de tranquilizantes. Su frecuencia cardíaca, de 147 pulsaciones por minuto, y una elevada temperatura corporal, debido a la ingesta de sustancias estupefacientes, motivaron su ingreso en la UCI. Ayer mismo recibió el alta y hoy pasará a disposición judicial.

El concejal de Seguridad Ciudadana llamó ayer a los agentes agredidos para interesarse por su estado de salud y felicitarles por «su profesionalidad».

Hecho aislado

Compañeros del taxista agredido tildaron ayer el suceso de «hecho aislado», como así aseguró el secretario general de la Federación Asturiana Sindical del Taxi, José Antonio Ardura. Opinión que comparte el presidente de Radio Taxi Principado, José Antonio Suárez: «Oviedo es una ciudad tranquila no suele haber problemas de esta índole».

Tatiana Peláez es la presidenta de Radio Taxi Oviedo, asociación a la que pertenece el taxista herido, y también destacó que «no es una urbe peligrosa para los taxistas».

El compañero herido ya volvió al trabajo, el día después del suceso, algo magullado y con el susto aún en el cuerpo, según pudo saber este periódico.