El Comercio

El Consistorio se expone al pago de 4 millones por las expropiaciones de Rodríguez Cabezas

El Ayuntamiento expropió fincas en Rodríguez Cabezas, que consideraba rurales, y que dio paso a un aparcamiento, una plaza y varios edificios.
El Ayuntamiento expropió fincas en Rodríguez Cabezas, que consideraba rurales, y que dio paso a un aparcamiento, una plaza y varios edificios. / MARIO ROJAS
  • Las retasaciones multiplican por quince el precio previsto y suponen otro varapalo económico

  • El Ayuntamiento recurre ante el TSJA la valoración de las cuatro primeras fincas por más de 2,2 millones de euros

El equipo de gobierno lidia con otra 'herencia recibida' más. Con todo el pescado vendido, ha decidido recurrir ante la sala de lo Contencioso del Tribunal Superior de Justicia de Asturias los justiprecios que el jurado de expropiación forzosa fijó para las retasaciones de las expropiaciones de Rodríguez Cabezas III. Precios que multiplican por quince la valoración municipal. Las cuatro primeras resoluciones, de otras tantas fincas, suman pagos pendientes por más de 2,2 millones de euros. Falta la finca número 13, la mayor. Si se mantiene el mismo criterio debería añadir otro buen puñado de euros. Y a todas las cantidades habrán de sumárseles los intereses de demora. Vamos, que el Ayuntamiento corre el riesgo de acabar pagando otros 4 millones de euros por unas fincas que, sostiene , no valen ni 150.000 euros. Un riesgo grande porque, salvo flecos de unos pocos miles de euros en las valoraciones, no ha ganado ni un solo pleito a los expropiados.

La ciudad ha cambiado tanto en estos dieciocho años que cuesta recordar cómo era antes la zona nueva de Pumarín, entre Fray Ceferino y Palmira Villa, donde, en el cambio de milenio y al calor de Cinturón Verde, se desarrollaron varias unidades de gestión, todas llamadas Rodríguez Cabezas.

El Ayuntamiento sostiene que aquellos suelos que expropió en 1998 en el barrio eran rurales, pero lo hace con cada vez menos fe. Expropió, pero no pagó. El concejal de Urbanismo, Ignacio Fernández del Páramo, lo llama «una pequeña Villa Magdalena» y ambos expedientes guardan grandes similitudes. Tantas, como que las expropiaciones se aprobaron en la misma comisión de gobierno de noviembre de 1998. Tantas, como que nunca se pagaron ni consignaron los justiprecios. Los expropiados de Rodríguez Cabezas, además, aprendieron de Comamsa. Solo cuando la empresa de Miguel Ángel Menéndez del Fueyo solicitó la retasación que acogota las cuentas municipales, se dieron cuenta de que también ellos llevaban más de dos años, exactamente casi diez sin cobrar por sus fincas, y solicitaron la suya.

Derecho confirmado

Al igual que con el palacete, el Ayuntamiento trató de defender que no había tal derecho a retasación en los tribunales. Fracasó ante el TSJA y solo pudo mantener su pretensión ante el Tribunal Supremo para seis de las ocho fincas expropiadas. Las otras tres tenían valoraciones inferiores a los 150.000 euros. Tampoco prosperaron los argumentos municipales ante el alto tribunal y los expedientes volvieron de uno en uno a la Comisión de Urbanismo y Ordenación del Territorio de Asturias para su retasación.

La CUOTA fue amable. Fijó valoraciones modestas, que el Ayuntamiento, ahora sí, se apresuró a consignar. En total, para las cinco fincas en cuestión, el organismo estimó un valor conjunto de 740.000 euros. La tasación de la finca ocho, por ejemplo, confirmó la de los técnicos municipales en 24.680 euros. El jurado de expropiación, sin embargo, la elevó a 407.201 euros, aunque luego reconoció un error material que dejó el justiprecio en 380.106 euros. Cifras y saltos similares traen los expedientes de las otras tres fincas cuyo justiprecio ha recurrido el Ayuntamiento. La número nueve pasa de los 42.335 euros de valor para los técnicos municipales, a más de 651.371.

¿Rural o urbano?

Pese a las malas noticias, pese a la herencia, toca seguir intentando defender las maltrechas arcas municipales. El Ayuntamiento intentará que el TSJA corrija los justiprecios muy a la baja. Defiende que se trataba de suelos rurales y no urbanos. El asunto es controvertido, pero el Tribunal Supremo ya se pronunció sobre ello en 2012. El alto tribunal, oídas las partes, recordó que era un «hecho no controvertido» que la finca objeto de expropiación se encontraba «en un polígono vinculado a la desaparición de las vías de Feve», una zona que entendió como suelos no totalmente consolidados, como pretendían los expropiados.

Tampoco aceptó, como defendía el Ayuntamiento, que fuese suelo rural, ya que el propio Consistorio se 'cobró' la cesión del 10% de los aprovechamientos y concluyó que debía ser «calificado el suelo como urbano no consolidado».

En el resto de cuestiones que pelea el Ayuntamiento, como el aprovechamiento medio de los terrenos, también fijó criterio en su día el alto tribunal. Consideró que había que hacer media aritmética de los aprovechamientos correspondientes a los siguientes ámbitos urbanizables próximos: Rodríguez Cabezas I, Rodríguez Cabezas II, Sarandeses y Unidad de Gestión 1/46. Al Supremo le salían 1,74 metros cuadrados construibles por cada metro de suelo. O lo que es lo mismo, miles de euros.

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