El Comercio

Un equipo con personal de Ciencias Sociales liderará el proceso ciudadano para el Campo

El campo de San Francisco con la 'rotonda' de tráfico que lo rodea.
El campo de San Francisco con la 'rotonda' de tráfico que lo rodea. / MARIO ROJAS
  • El Colegio de Arquitectos saca a concurso la asistencia para la fase de participación en la reordenación de la arboleda

Son veinte los arquitectos que desde septiembre escrutan cada detalle de la vida y usos del Campo San Francisco, ese pulmón verde que está ligado incuestionablemente a la identidad de Oviedo y de los ovetenses. Su trabajo, ese prediagnóstico para repensar el papel que juega la arboleda en la vida de la ciudad y acabar con esa muralla de tráfico que loa atosiga, avanza a buen ritmo y en quince días, aproximadamente, dará un nuevo paso: comenzará el proceso de participación ciudadana para intercambiar la visión de los agentes sociales con la de los técnicos. El Colegio de Arquitectos, elegido por el Ayuntamiento para dirigir este proceso que tiene algo de experimental, acaba de convocar un concurso para elegir al equipo que se encargará de liderar ese fase participativa del proyecto y que contará entre el personal con profesionales de las Ciencias Sociales.

«Hay bastante trabajo avanzado, pero todo eso debe contrastarse con la visión de los agentes sociales para terminar de darle forma», explican desde el Colegio de Arquitectos. Creen que todo ese prediagnóstico, que como primera fase recibirá el Ayuntamiento en pocas semanas, necesita obligatoriamente un chute de la realidad ciudadana, de la opinión de quienes cada día usan la arboleda. Por eso, habrá un equipo con profesionales de diferentes ámbitos liderando la participación. «Queremos que haya un sociólogo, psicólogo ambiental o antropólogo que complete la mirada del arquitecto y que ofrezca herramientas a la ciudadanía para poder mostrar una opinión formada», insisten.

Este proceso para repensar el papel del Campo aspira a tener la participación de una ciudadanía informada. «Hay que explicar a la gente qué se pretende con este proceso para que no solo defiendan lo que conviene a cada uno, sino lo que ellos crean mejor para Oviedo», insisten desde el colegio. Por eso han optado por buscar un equipo que gestione ese proceso de participación, mientras los técnicos, los otros veinte arquitectos, prosiguen con su análisis. El trabajo será paralelo, pero con intercambios hasta dar con un diagnóstico participado, que será la base para el concurso de ideas que el Ayuntamiento convocará el próximo año. Todo el trabajo deberá estar listo a mediados de diciembre.

Sin «muralla de tráfico»

Ese Campo, donde no hace tantos años cortejaban los jóvenes ovetenses y donde muchos de quienes ahora pasean con sus hijos recuerdan sus travesuras infantiles, es ahora una «gran rotonda», un parque «rodeado por una muralla de tráfico» que se quiere 'derribar'. El Ayuntamiento tiene esa premisa clara y en base de ella ha decidido iniciar este proceso para «mejorar la calidad del espacio público en el entorno de la arboleda». La Concejalía de Urbanismo y Medio Ambiente propone facilitar la conexión del Campo con los espacios y edificios públicos más representativos que lo rodean, como la plaza de la Escandalera, el Ayuntamiento y El Fontán o la plaza de La Catedral. «Se trata de repensar el espacio público tanto como espacio de tránsito como de disfrute diario», propone el Consistorio.

El resultado de todo el proceso, que prioriza al peatón en primer lugar y medios de movilidad sostenible, como la bicicleta, en segundo, aspira a que el Campo sea lugar de paso. «Ahora mismo no es algo que te encuentres. Debes llevar la intención previa de pasar por allí», comentan los implicados en el proyecto.

El proceso que ha iniciado el Consistorio para redefinir todo el entorno del Campo de San Francisco no es «una gran peatonalización», advierten. Son pequeñas intervenciones para solucionar «los encuentros del Campo con otras zonas de la ciudad». Para el concejal de Urbanismo, lo ideal es que desde el centro de la arboleda no se escuche el ruido del tráfico. Pero esa regulación a mayores es objeto del Plan de Movilidad. «La ciudad tiene que ir poco a poco adaptándose para facilitar los tránsitos peatonales y en bicicleta. En una ciudad como Oviedo son los modos más rápidos para cruzar la ciudad», comentó al inicio del proyecto el edil.

El gobierno local aprobó el pasado mes un contrato de 17.545 euros para ese proceso que sentará las bases del concurso de ideas que se convocará el próximo año. Será entonces cuando esa parte de la ciudad tomará una forma diferente.