El Comercio

Patricia Ibaseta, Ignacio Fernández del Páramo y Javier Calzadilla.
Patricia Ibaseta, Ignacio Fernández del Páramo y Javier Calzadilla. / PIÑA

El nuevo PGOU incluirá corredores ecológicos entre la ciudad y el Naranco

  • El edil de Urbanismo señala que el 80% de las calles están construidas para los coches cuando el 60% de los trayectos se hacen a pie

«Aquí la tierra es muy pobre. Apenas tiene cemento y ladrillo». La frase es de El Roto y acompaña a una viñeta con la que el concejal de Urbanismo, Ignacio Fernández del Páramo, quiso ayer romper el hielo en su conferencia de las jornadas sobre la materia que se desarrollan en el Colegio de Abogados. Confesó sentirse como un extraterrestre ante ese lenguaje tan diferente al suyo de arquitecto, así que sacó algunos dibujos para explicar las bases del Plan General de Ordenación Urbana de la ciudad que se revisará «de modo inminente».

El Ayuntamiento quiere cambiar ese modelo del que hablaba El Roto por otro con una ciudad más compacta en la que los peatones sean los protagonistas. Dice el edil que el 60% de los desplazamientos que se realizan en Oviedo son a pie. En cambio, el 80% del espacio de las calles «esta reservado para los coches, para su circulación o estacionamiento» y eso es algo que «no tiene sentido».

Los aparcamientos disuasorios en lugares estratégicos de las afueras de la ciudad apoyados por un transporte público eficiente son parte del modelo de ciudad que recogerá el nuevo PGOU. «Es fundamental dejar de concebir Oviedo como una ciudad ajena a su área más inmediata, al área central. Debemos dejar de concebir el urbanismo como algo que termina en nuestras fronteras», insistió Fernández del Páramo.

Los corredores ecológicos que conecten la ciudad con el monte Naranco y toda la zona del Nora y una ciudad compacta, que sea económica y ecológicamente sostenible, son otros de los puntos que sentarán las bases del nuevo PGOU. No quiere del Páramo que la ciudad se encuentre con nuevos casos como el de La Manjoya, donde residen muy pocos vecinos «que no podemos dejar abandonados, pero resulta muy costoso llevar hasta allí luz, agua, recogida de basuras, transporte». Esa ciudad compacta tiene además otras razones de ser. Por ejemplo, la social. «La segregación de la ciudad por zonas entre ricos y pobres solo crea guetos que traen problemas. No es lógico que las viviendas de protección estén en las zonas más alejadas del centro. Allí se han ido las personas con menos recursos para pagar su transporte», insistió el edil.

Aunque el gran debate que sonará en los próximos meses será qué hacer con las grandes bolsas de suelo que tiene la ciudad. La Vega y El Cristo son las más evidentes, pero también hay «dos calles sin aceras» que acumulan muchos metros de suelo con posibles usos. Se refería a la entrada a la ciudad por la 'Y' y a la Ronda Sur, «dos calles, calificadas así, con velocidad limitada a 50 o incluso 30, que tienen forma de autopista y que separan a muchos barrios de la ciudad». También se debatirá sobre los planes urbanísticos que quedaron a medias.

Menos población

«Los que han iniciado la tramitación habrá que analizarlos uno a uno. Es un trabajo complejo, pero hay que pensar qué hacer con esos suelos. En Oviedo hay en la actualidad planeamientos para que la ciudad crezca en 100.000 habitantes, cuando lo cierto es que decrece», afirmó. No se piden en su área más de un centenar de licencias de edificación al año, por lo que, afirma, no existe presión urbanística alguna.

La conferencia generó un intenso debate entre los asistentes preocupados por el futuro del sector servicios en la ciudad. Hablaban del daño que hicieron los centros comerciales y Del Páramo los uso como ejemplo: «Los centros comerciales tienen un aparcamiento disuarorio y luego un espacio para recorrer a pie, cómodo, sin peligros para las familias. Eso es lo que debe ocurrir con la ciudad», ejemplificó. Defendió un modelo que algunos asistentes cuestionaron. «Puede que dentro de 50 años cambie, porque la ciudad está viva, pero el actual ya a día de hoy es inviable».