El Comercio

La cantera de Arcelor Mittal, en el monte Naranco.
La cantera de Arcelor Mittal, en el monte Naranco. / ALEX PIÑA

El gobierno local endurecerá los controles sobre las canteras en el PGOU

  • Incluirá una revisión del documento aprobado hace dos décadas, profundizando más en las obligaciones de restauración

En 1996, Gabino de Lorenzo llegó a un acuerdo con las industrias extractivas existentes en el concejo para darles un marco legal de seguridad y regular sus obligaciones. El Plan Especial de Industrias Extractivas se incluyó en el Plan General de Ordenación Urbana de Oviedo (PGOU) de 1996 y ahí sigue. No por mucho tiempo más. La Concejalía de Urbanismo integrará su actualización en la revisión de este plan que pondrá en marcha antes de final de año. La licitación de la asistencia técnica que gestionará todo el proceso ya está en Contratación y será licitada en las próximas semanas.

El nuevo Plan General afectará al de canteras, que ha sobrevivido incólume a las modificaciones, revisiones parciales y adaptaciones que fue aprobando el PP durante sus sucesivos mandatos. Y sí, será más restrictivo. No en vano hay veinte años de legislación ambiental, sobre minería o de transporte por el medio. Además, la anulación por parte del Tribunal Supremo del plan supraterritorial del parque periurbano del Naranco, que recogía las mismas condiciones que la vigente norma municipal deja la 'hoja en blanco' para poder regular un sector que, desde Oviedo, llegó a suministrar el 60% de los áridos de toda la región en los años de bonanza.

En el Naranco, con dos canteras activas (Brañes y Ensidesa) de las cinco autorizaciones en vigor; en Veguín, con otras dos minas más en activo, o entre Latores y Las Caldas, con otras tres industrias en funcionamiento, se ubican las principales explotaciones de áridos del concejo. Varias de ellas han solicitado en la última década ampliaciones de sus concesiones, pese a la caída de la demanda durante los años de la crisis, en previsión de un anunciado y demorado endurecimiento de la normativa sobre minas a cielo abierto.

Aún en mayo, Cierro Perlín, entre las localidades de Llagu y Latores, solicitó un nuevo permiso de investigación de caliza y dolomía para sumar otras 90 hectáreas a su explotación entre Oviedo y Ribera de Arriba. En 2010, la empresa solicitó y obtuvo permiso para explotar otros 110.000 metros cuadrados. Si la nueva autorización prospera, la explotación sumará una superficie de 700.000 hectáreas en total, unas siete veces la superficie de La Corredoria.

Las canteras no solo se 'comen' el paisaje. La última ampliación de la de Brañes, aprobada en 2008, autorizó a la empresa la extracción de 5,8 millones de metros cúbicos de caliza del Naranco. 5,8 millones de metros de roca que necesitarán unos 700.000 camiones en los próximos años. Las carreteras se resienten. El Principado, después de décadas de quejas de los vecinos de Llanera, tiene sobre la mesa el proyecto para la construcción de una variante en Cayés que evitaría el paso de esos camiones por estas localidades.

Otro ejemplo más es el rechazo de Las Regueras a la reapertura de la cantera de Ania, también en el Naranco, por el impacto que generará el aumento del tráfico pesado, para el que no están preparadas sus carreteras.

La restauración

La intención del equipo de gobierno es que el nuevo plan de canteras endurezca las condiciones para estas explotaciones y profundice en sus obligaciones de restauración ambiental. Asociaciones como la Coordinador Ecoloxistacritican que Oviedo es con diferencia el ayuntamiento asturiano donde las canteras ocupan más espacio y más impacto ambiental suponen, por su escasa restauración ambiental. A pesar de los compromisos muchas veces anunciados por el Ayuntamiento, las canteras siguen aumentando y campando a sus anchas, advirtieron el pasado mes de mayo.

Las quejas son constantes. Se repiten cada vez que una cantera solicita una ampliación. A Caleros de Brañes le dijeron que no a parte de la que solicitó en 2008, pero volvió a pedirla en 2012. La Comisión de Asuntos Medioambientales de Asturias (CAMA) recortó las ambiciones de la minera e impuso lo que llamó «importantes medidas para minimizar su repercusión sobre el espacio natural». Entre ellas, hacer una plantación compensatoria de diez hectáreas con especies arbóreas propias de la zona.

Poco consolarán estos árboles a los vecinos de Axuján, La Manzanal y El Barrero. El frente de la cantera avanzará hacia sus casas. Estas aldeas no tienen consideración de núcleo rural en el Plan General de Ordenación Urbana, por lo que no se les aplica la distancia mínima de 300 metros que exige el plan de canteras municipal. El borde de la explotación quedará a 103 metros de Axuján y podría ser peor porque, al no figurar como pueblos, la distancia mínima es la que fija el reglamento de Minería: cuarenta metros.

Caleros de Brañes extrae y trata la piedra en su propia planta de preparación mecánica para destinarla a obras públicas, hormigón, construcción, prefabricados, abonos, cal, aglomerados asfálticos y usos siderúrgicos. La cantera y la planta de Caleros emplea, en la actualidad, a decena de trabajadores. Cabe pensar si la revisión del PGOU salvará el Naranco a cambio de destruir empleos en el sector.