El Comercio

La perrera «no es un negocio»

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Unas 400 personas, según la Policía Local, se manifestaron. / ALEX PIÑA

  • Caminan desde la estación del Norte hasta el Ayuntamiento con lemas como 'Alcalde, reacciona, queremos protectora'

  • Centenares de personas piden al gobierno local que no haya sacrificios y una «gestión ética» del albergue municipal

«Si es con mi dinero, sacrificio cero». «Alcalde, reacciona, queremos protectora». Con estos gritos de guerra se movilizaron ayer desde la estación de Uría hasta la plaza del Ayuntamiento centenares de personas -unas cuatrocientas, según calculó la Policía Local-, algunas acompañadas de sus perros, para reclamar al Ayuntamiento una mejora en el servicio municipal del albergue, actualmente en fase de licitación del nuevo contrato. A la cabeza de la protesta, sosteniendo una pancarta con el lema 'Por un gestión ética de la perrera', la portavoz de la Plataforma de Entidades de Protección Animal (Pepa), Sandra Suárez, resumió ayer los objetivos de la convocatoria: «Reivindicamos que la gestión pueda ser a través de una protectora, nunca de una empresa privada cuyo modo de vida sea el negocio y no el bienestar de los animales, como buscan las protectoras». También, y contra el criterio del equipo de gobierno, que con el nuevo contrato no se subroguen a los actuales trabajadores «que han sacrificado animales con sus propias manos».

Queremos que «haya una gestión justa, sacrificio cero y un plan de adopciones», pidió, por su parte, Luis Bernardo, de Mundo Vivo. Las dificultades para acceder al centro municipal, señaló, le hacen temer lo peor: «A ninguna asociación tienen por qué negarle la entrada. Es un Auschwitz alemán, no una perrera donde los animales no sufren», comparó.

La manifestación estaba convocada para las doce y media de la mañana, hora en la que comenzaron a intercalarse los mensajes de protesta, el sonido de los silbatos y los ladridos. Partió de la entrada principal de la estación del Norte apenas unos minutos después de la hora prevista. En el grupo se manifestó, entre otros, Fernando González, acompañado de Pepa y Rocío, dos hermosas perras, de uno y tres años, adoptadas a través de una asociación de Salamanca. «Vivo en una casa y tenemos cinco perros. Estamos en contra del sacrificio de animales».