El Comercio

Los Premios son para la ciudad

La librería Cervantes expone en su escaparate libros de Richard Ford.
La librería Cervantes expone en su escaparate libros de Richard Ford. / Mario Rojas
  • Oviedo se prepara para su semana grande de octubre, en la que más de 48.000 personas participan en las actividades en torno a los galardones

  • Comerciantes y hosteleros viven los días de los Premios Princesa con una actividad frenética, cuya preparación comienza mucho antes

Oviedo. La editorial encargada de comercializar la obra de Richard Ford, Premio Princesa de Asturias de las Letras 2016, en España, lleva meses recibiendo llamadas de las librerías ovetenses. La obra del escritor estadounidense, aunque ya muy conocida y elogiada, multiplica los lectores y la distribuidora «no da abasto» para reponer ejemplares de todos sus títulos. Todos en la ciudad quieren valorar la pluma del que la próxima semana será uno de sus invitados; una semana que algunos comercios notan desde hace meses y para la que la mayoría se prepara sin descanso.

Solo hay que contemplar un rato a los clientes de una de las librerías más vetustas de la ciudad, la Cervantes, para ver a muchos de ellos con Richard Ford bajo el brazo. «Desde que hicieron público el galardón se nota en las ventas y se agotan, sobre todo, las ediciones de bolsillo. Están reeditando continuamente. Lo hacen todo lo rápido que pueden», explica el alma mater de Cervantes, Conchita Quirós, mientras una compradora se lleva cinco libros del autor, que anuncian ya en su portada el galardón que recibirá la próxima semana. Ford ha tenido un lugar privilegiado en el local desde la concesión del premio y, si todo marcha según lo previsto, sus lectores, los viejos y los nuevos, podrán pedirle una firma en la propia librería la próxima semana. «Dejamos la semana de los Premios vacía de actividades y movemos todos los hilos que podemos para intentar traer a los galardonados. Este año nos han prometido visita tanto Richard Ford como de la Premio de Ciencias Sociales, Mary Beard», explica Quirós.

En su caso, la librería nota la presencia de los premios mucho antes de que lleguen. A lo largo del año, pasan por allí miembros del jurado, «que nunca dicen nada sobre sus preferencias», aunque es durante esta semana de octubre cuando «más se anima la vida social de la ciudad y también cuando más lo notamos los comercios».

Su librería siempre tiene el escaparate a punto, como lo están los de las tres sedes de la confitería Ovetus. «Desde que abrimos hace 23 años, decoramos el escaparate para darle alegría a la ciudad», relata Javier Fernández. El confitero constata durante estos días un mayor consumo de los dulces típicos de la ciudad y de chocolate que, en ocasiones, sirve directamente a los premiados. Al verse en las cajas de la confitería, ideadas para la ocasión y expuestas en esos llamativos escaparates, «algunos premiados entran y llevan bombones en cajas con sus fotografías para repartir entre sus familiares». Recuerda Fernández algún premiado que salió con hasta20 cajas. «Rafa Nadal y el guitarrista Paco de Lucía también se llevaron algunas», dice.

No tiene duda el dueño de Ovetus de que los Premios les benefician, aunque lo de cuantificarlo se vuelve más complicado. La Fundación Princesa de Asturias encargó tras la pasada edición un informe a la consultora Deloitte: «La Fundación ha generado un impacto de 5,1 millones de euros de PIB y ha contribuido al mantenimiento de 104 empleos», concluye el citado informe. Es precisamente en el comercio al por menor, servicio de hostelería y hotelería y en actividades de creación artística donde más se nota ese impacto. A las cafeterías que rodean el epicentro de la semana, el hotel de La Reconquista, no les cabe duda del efecto que les causa. Los Premios son el agosto que se hace en octubre.

En la cafetería Río Bamba estos días reciben a muchos de los trabajadores y personal de medios de comunicación que rondan el hotel ante la llegada de los premiados. «Preparamos más pinchos y tenemos todo listo para ir haciendo más sobre la marcha», cuentan.

Pero no solo los hosteleros de la zona se ven beneficiados. Otro tipo de negocios reciben también nuevos clientes para, por ejemplo, peinarse. El psicoesteta Ramiro Fernández ha acicalado a muchos de los premiados, aunque en su característica discreción no da muchos nombres. Eso sí, recuerda uno, del que guarda un grato recuedo por su «gran humildad»: Nelson Mandela. «Fue uno de los que me causó una mayor impresión por su grandeza y sencillez. Esta semana nos da todas esas oportunidades. Es una semana especial para Oviedo, es la pura realidad», comenta Ramiro, que acaba de cumplir 50 años con su peluquería a la vera del hotel de La Reconquista. «He tenido en honor de atender a alguna de esas personalidades desde el comienzo de los Premios», agradece. El psicoesteta es un firme defensor de los galardones y, además de tener detalles, con dulces de la ciudad preparados para todos sus clientes durante esa semana, también se preocupa por promocionar a todos los premiados. En las paredes de su local cuelga una obra de cada uno de los premiados de las artes, desde Barceló, hasta Tàpies y Chillida. «Es una muy modesta colección con las obras de todos los premiados en Artes», dice Ramiro, mientras dispone todo para abrir las puertas a todos los premiados de este año.