El Comercio

El estadio Carlos Tartiere deberá reformarse.
El estadio Carlos Tartiere deberá reformarse. / MARIO ROJAS

El Ayuntamiento encargará un nuevo estudio para sectorizar el Carlos Tartiere

  • Infraestructuras confiará al Colegio de Arquitectos una segunda opinión sobre las opciones para dividir las gradas como pretende el Real Oviedo

En agosto del año pasado, el 'hombre' del Grupo Carso en el Real Oviedo, Joaquín del Olmo, pidió al Ayuntamiento «un estadio digno para Segunda»·, la categoría a la que el club acababa entonces de volver después de trece años en el barro. El nuevo equipo de gobierno se apresuró a buscar soluciones: mejoró el mantenimiento del césped, cambió asientos, arregló aseos o reparó las instalaciones de protección contra incendios. Acordó además con el club mantener reuniones periódicas para seguir mejorando la colaboración. De ellas, han salido ideas para reformar el estadio, estudios para convertir El Asturcón en la ciudad deportiva que busca el Oviedo y obras que van desde los nuevos túneles de vestuarios al cambio del césped, no sin problemas, este verano. Sobre la mesa queda siempre el mismo asunto: la sectorización del campo. La Liga de Fútbol Profesional exige unas condiciones mínimas, pero el Real Oviedo quiere aprovechar las obras para mejorar la política de abonos. El diseño planteado por el club resultó «inviable», según informó el arquitecto Emilio Llano, autor del proyecto del estadio. Pero el Ayuntamiento no se rinde, en las próximas semanas contratará a un comité del Colegio de Arquitectos para que estudie otras alternativas. «Queremos una segunda opinión, otra visión», explicó la concejala de Infraestructuras, Ana Rivas, que confirmó que los técnicos ya han visitado el estadio.

La asistencia técnica se hará a través de un contrato menor. No se trata de proyectar la división de las gradas, sino de estudiar su viabilidad, si es posible hacerlo manteniendo los requisitos de la Liga de Fútbol Profesional, de la Ley contra la Violencia en el Deporte y el documento básico de seguridad en caso de incendios. Se trata «de darle otra vuelta», insistió la edil.

Dificultades

El estadio diseñado por Emilio Llano no lo pone fácil. El anillo azul y la grada baja suman 16.440 localidades, cuya evacuación funcional se ideó a través del anillo que recorre todo el perímetro. Estas salidas son imprescindibles «sin que se pueda anular ninguna dada la cabida sectorial de cada área», según informó el arquitecto. El mismo problema se plantea con la división que proponía el club para las tribunas altas, con dos alturas en los laterales del campo y una en los fondos y capacidad para 13.644 espectadores. Todas tienen sus vías de evacuación en las torres situadas en las esquinas, por lo que una división física comprometería la seguridad de los aficionados y sus posibilidades de llegar al baño en caso de apuro.

«El reparto de servicios higiénicos» concentró estos en las cuatro esquinas del campo. Si se dividen verticalmente las gradas por sectores, algunos quedarían sin aseos, además de sin accesos o vías de evacuación. Hasta el momento, lo único que ha podido hacer el Ayuntamiento es sectorizar la grada alta del fondo sur del campo para la afición visitante, algo obligado por la normativa vigente.