El Comercio

El Ayuntamiento aprueba la rehabilitación del edificio devorado por las llamas en Uría

La grúa permanece montada para la reconstrucción en el solar del número 58 de la calle Uría  desde el pasado agosto.
La grúa permanece montada para la reconstrucción en el solar del número 58 de la calle Uría desde el pasado agosto. / ALEX PIÑA
  • El proyecto presentado por la propiedad se enviará ahora a la Consejería de Cultura para que dé el visto bueno

El solar que ocupa el número 58 de la calle Uría, que hace medio año quedó vacío tras el incendio del histórico inmueble que allí se ubicaba, está más cerca de recuperar su esplendor. El Ayuntamiento firmó ayer el visto bueno al proyecto de reconstrucción, aunque el propietario no ha recibido aún la licencia para comenzar unas obras que esperaba tener en marcha ya en septiembre. Le queda todavía un paso pendiente: la aprobación por parte de la Consejería de Cultura del proyecto de reconstrucción del edificio, un inmueble catalogado.

Una vez que el departamento de Patrimonio analice la propuesta, ese plan regresará al Consistorio, que, previsiblemente, otorgará la licencia. Ya en agosto, cuatro meses después de que una chispa que parecía inofensiva se descontrolara hasta arrasar el edificio y dejar un bombero muerto en las tareas de extinción, los propietarios querían iniciar los trabajos. Tuvieron sin embargo que realizar algunos ajustes a su propuesta, que ahora, medio año después, ya parece lista para iniciarse. La grúa que se encargará de realizar ese trabajo permanece montada desde agosto, aguardando ese permiso para iniciar la construcción.

El último informe municipal en llegar esta misma semana fue precisamente el del Servicio de Extinción de Incendios y Salvamento (SEIS) de la ciudad, elaborado por los mismos bomberos que en abril pelearon contra las llamas durante más de cinco horas. Lucharon contra el fuego, con un chorro de agua que llegaba sin presión suficiente, y no pudieron impedir que el edificio se derrumbara. Ese colapso se cobró la vida del bombero Eloy Palacio y dejó herido a su compañero Juan Carlos Fernández, 'Cuni'.

El dueño del solar, Carlos Espina, pretendió que el espacio recobrara la normalidad lo antes posible y envió al Ayuntamiento un proyecto de reconstrucción. Aunque primero tuvo lugar el desescombro cuidadoso para desenterrar todas las pruebas del origen del incendio que quedaron bajo la montaña de piedras. La Policía Judicial participó en todo ese proceso para asegurar que no se producían alteraciones en las pruebas. En ese momento también se aseguró la fachada protegida y solo queda ya la reedificación, que liderará la misma empresa encargada del desmontaje de las plantas superiores de la fachada y del desescombro.

Similar al quemado

A falta de las modificaciones que pueda exigir la Consejería de Cultura, el proyecto presentado por Carlos Espina es el de un edificio igual al que se quemó. Sumará cuatro plantas de altura y el bajo se usará para fines comerciales. Los metros serán los mismos que había antes de esa mañana del 7 de abril en que una chispa encendió el falso techo de la primera planta. La fachada seguirá pintada de naranja y mantendrá sus característicos arcos. La parte exterior del segundo y tercer piso de edificio, desmontada tras el incendio, volverá a ocupar su lugar una vez que terminen los trabajos en el interior.

Los orígenes de este edificio datan del siglo XIX, cuando el arquitecto Juan Miguel de la Guardia diseñó su estructura. El edificio sobrevivió a la Revolución del 34 y a la guerra civil y antes del incendio estaba ocupado por varias viviendas y oficinas, entre ellas la sede de la Federación Asturiana de Concejos. Perdió toda su documentación en el incendio.

Uría, una de las principales calles comerciales y arterias para el transporte público de la ciudad, permaneció cortada al tráfico durante tres meses. Las líneas de autobuses urbanos estuvieron desviadas y sus paradas cambiaron. El 1 de julio la normalidad volvió a la calle Uría para alegría de unos comerciantes que sufrieron una bajada en las ventas. No es raro encontrar todavía a ciudadanos que al pasar a la altura del número 58 de la calle Uría levantan la mirada ante ese solar vacío. La ciudad no olvida aquel día en que el humo inundó el cielo de la ciudad y el bombero Eloy Palacio, que estaba fuera de servicio, acudió a ayudar y perdió la vida.