El Comercio

Loza de San Claudio, «al mejor postor»

El complejo de la fábrica de loza de San Claudio, abandonado desde su cierre en 2009 y de nuevo a la venta.
El complejo de la fábrica de loza de San Claudio, abandonado desde su cierre en 2009 y de nuevo a la venta. / MARIO ROJAS
  • Los interesados pueden presentar sus ofertas por las propiedades de la señera factoría «sin precio mínimo» hasta diciembre

Nuevo intento de venta de las propiedades de Fábrica de Loza San Claudio S. A., en liquidación tras cesar su actividad hace ya siete años. Los administradores concursales han sacado de nuevo al mercado las propiedades de la sociedad en liquidación, entre ellas el centenario complejo fabril abandonado y en ruina. En esta ocasión, al mejor postor.

El Juzgado de lo Mercantil número 1 ha autorizado la enajenación «a la mejor opción y sin condicionamiento de precio» tras agotar todas las posibilidades previstas en el plan de liquidación. Hace dos años, la Agencia Tributaria subastó el solar principal por primera vez con un precio de salida por 1,33 millones de euros. Anunciaba entonces «una finca de uso industrial de 23.870 metros cuadrados», con naves industriales y edificaciones anexas. Quedó desierta la convocatoria, al igual que los intentos posteriores, primero con una rebaja del 25% y luego, con un concurso de adjudicación directa. Tampoco interesó a Patrimonio del Estado por 250.000 euros. Alegó que no le resultaba de utilidad «por razones de eficiencia, ni gestión ni eficacia en la rentabilidad de la posterior explotación», según el informe.

La actual oferta

En esta ocasión, la oferta que sale en el mercado es la siguiente: el solar de la fábrica de loza y otros dos, uno en Sograndio y otro también en San Claudio. «Se podrán hacer ofertas por cada uno de las fincas individualmente, o por dos de ellas, o por todas, si bien cuando se haga la oferta por más de una finca, hay que concreta el precio que se oferta por cada una de ellas».

El paso del tiempo, los continuos saqueos y los dos incendios sofocados han hecho mella de forma evidente en este complejo que aspiró, tras finalizar la actividad, en convertirse en museo de la loza. «Las fincas se venden en el estado físico y jurídico en que se encuentran, que los ofertantes manifiestan conocer, renunciando a cualquier reclamación futura por dicha circunstancia», advierten los administradores.

El concurso se abrió el pasado 9 de octubre y permanecerá abierto hasta el 9 de diciembre, fecha en la que el notario Luis Ignacio Fernández Posada, con despacho en Uría, se encargará de abrir las ofertas y hacer entrega de ellas a los administradores. En caso de recibirse, el «mejor postor» deberá consignar el 20% de su oferta y con la firma del cambio de propiedad, el 80% restante.

Durante décadas, la locería de San Claudio, el negocio impulsado por el empresario Senén Ceñal con el apoyo de banqueros en 1901 y que comenzó fabricando loza feldespáltica, logró ser una gran industria. Almacena una larga historia con épocas doradas y un final negro. Su último propietario, Álvaro Ruiz de Alda, aprovechó la crisis y comenzó a recortar personal a partir de 2007. La intensa lucha social y sindical solo sirvió para hacer ruido. En abril 2009 cerró sus puertas. A los trabajadores, que ya en los últimos años hablaban de una «fábrica fantasma» por el desvío de producción a Marruecos, la justicia les resarció tras su denuncia de un «maquillaje de las cuentas». El Juzgado de lo Mercantil número 3 concluyó que De Alda había «desviado dinero» y «falsificado cuentas», como informó CC OO. Le condenó por ello a pagar 311.000 euros, la mitad de la deuda generada.

A vueltas con la protección

De forma paralela al enredo empresarial y en el Mercantil, la fábrica vivió un intento de máxima protección, impulsado por la última plantilla, par a proteger unas instalaciones hoy en un estado desolador. Las hierbas crecen a sus anchas por el recinto, hay riesgo de derrumbe y los 'visitantes' han pintado y roto gran parte de lo que queda tras los robos. Atendiendo su petición, la Consejería de Cultura incoó el expediente de Bien de Interés Cultural (BIC), en la categoría de conjunto histórico, para el complejo industrial. No salió adelante. El Tribunal Superior de Justicia de Asturias anuló tal declaración al considerar insuficientes los informes que lo avalaron. Solo la Real Academia de Historia emitió, según consideró, uno completo y fundamentado. La Universidad de Oviedo informó desfavorablemente y la Real Academia de San Fernando, de forma incompleta. El fallo no se recurrió.

Para Cultura no quedó en el olvido. El pasado febrero informó de su inclusión en el Inventario de Patrimonio Cultural de Asturias, sumándose a otros 1.167 bienes repartidos por toda Asturias. Le da así el segundo máximo nivel de protección en Asturias, solo por encima está el BIC. Los redactores del documento reconocieron el estado «deficiente» del complejo fabril con naves de planta baja, cubiertas a dos aguas y adosadas y separadas por estrechos pasillos, con una almacén general, chimeneas del siglo XIX y hornos. Con esto, Patrimonio deberá autorizar las intervenciones «en elementos inventariados que respeten sus valores históricos y culturales y que no pongan en riesgo su conservación». El señero y ruinoso complejo, vuelve a salir a la venta.