El Comercio

Las aceras no son para las bicicletas

Alma Suárez se queja de que los días festivos y los domingos, las aceras se llenan de bicicletas, cuando estas deberían de ir por la carretera. «Los domingos soleados me gusta bajar hasta El Fontán caminando a mi aire. Suelo disfrutar de este paseo hasta que me encuentro con una bicicleta, que o me corta mi paso, me lo interrumpe o me ralentiza. Sin ir más lejos, ayer me encontré con tres a la vez en la plaza de América. Una era de un niño, otra de su madre y la última de un señor. Entiendo que los padres quieran fomentar el uso de este vehículo, pero que lo hagan por zonas donde no hay tráfico como el parque de Invierno o Montecerrao. Respecto al señor, iba por ella, porque le venía mejor que dar la vuelta entera a la rotonda».