El Comercio

La familia de Eloy Palacio y CSI recurren el archivo de la causa al haber «pruebas pendientes»

Un momento del incendio del número 58 de la Calle Uría el pasado abril.
Un momento del incendio del número 58 de la Calle Uría el pasado abril. / MARIO ROJAS
  • El sindicato alega que la Inspección de Trabajo señaló en 2014 que la prevención de riesgos laborales es de aplicación a los bomberos

La decisión de la titular del Juzgado de Instrucción Número 2, Simonet Quelle, de archivar las diligencias por la muerte del bombero Eloy Palacio durante las tareas de extinción del incendio de Uría no gustó pero tampoco sorprendió a las acusaciones. Al menos cuatro anunciaron la interposición de recursos. El primero, el de la representación legal de CSI, que ejerce el letrado Ignacio Manso, que alega en su recurso ante el mismo órgano que no se han tomado en consideración «muchos aspectos que constan debidamente aportados y acreditados». Entre otros, la polémica y muy criticada por las acusaciones interpretación de la jueza acerca de que la Ley de Prevención de Riesgos Laborales no es aplicable a los bomberos cuando estos se encuentran trabajando en una emergencia grave o catástrofe.

Manso recuerda en su escrito que la propia Inspección de Trabajo señaló en abril de 2014, exactamente lo contrario, que «es de aplicación a las actividades de los bomberos, aun cuando estas se ejerzan por las fuerzas de intervención sobre el terreno y poco importa que tengan por objeto combatir un incendio o prestar un socorro de otra forma dado que se realizan en condiciones habituales». Tan habituales, recuerda el letrado, como que los bomberos de Oviedo intervienen en 500 incendios al año.

No será el único. El abogado de la familia del fallecido, Francisco Pérez Platas; el representante de parte de los afectados por el siniestro, Fernando de Barutell; y el letrado de la propiedad del inmueble confirmaron su intención de recurrir ante la Audiencia. Entienden que la magistrada dejó varias pruebas pertinentes para la aclaración de los hechos sin practicar».

Hay partes del accidente laboral que están claras. Juanto a Eloy Palacio, desde el forjado del edificio, se precipitó su compañero Juan Carlos Fernández Granda, que resultó tan solo herido leve. De su testimonio, se sabe que los dos soltaron los anclajes de seguridad que les unían a la cesta del brazo articulado y descendieron al forjado para poder apagar un archivador en llamas. También, que el colapso se produjo a los pocos minutos -unos cinco- de que hicieran pie sobre la cornisa. Lo que no está tan claro para las acusaciones, al menos, es si los mandos -tres estaban imputados, incluido el jefe del servicio- estaban dirigiendo con diligencia el operativo. El auto de archivo admite que nadie les indicó que volviesen a la cesta, pero sostiene que se debió, no a que los mandos dando el fuego por controlado se dirigieron a comprobar el trabajo en el edificio de Melquíades Álvarez, también dañado, sino a que «en ese breve periodo de tiempo era imposible que les advirtieran de que no bajaran de la cesta e incluso que aunque los vieran no hubo tiempo».