El Comercio

El Santo Ángel, hogar y escuela en un solo centro

El pequeño Diego, a la izquierda en la cama musical, y Paula, en la columna de burbujas con su cuidadora, en el aula de sensibilidad del colegio.
El pequeño Diego, a la izquierda en la cama musical, y Paula, en la columna de burbujas con su cuidadora, en el aula de sensibilidad del colegio. / MARIO ROJAS
  • El Centro de Latores, con más de 300 usuarios, reclama mejores accesos y servicio de internet

«Esto es una lucha continua. Necesitan un estímulo constante, día a día vas consiguiendo el objetivo. Son críos que te dan muchas satisfacciones, es un amor distinto, sin maldad». Son palabras de José Manuel Álvarez, padre de una niña con parálisis cerebral, alumna del Colegio Santo Ángel de la Guarda de Latores.

Miembro de la junta rectora del centro, acompañó ayer al alcalde, Wenceslao López, y a la concejal de Atención a las Personas, Marisa Ponga, durante su visita a las instalaciones. Recorrieron las principales aulas: musicoterapia, el aula virtual, la de las sensibilidades o la de fisioterapia, y charlaron con los usuarios. En una de las ellas, López departió con Carmen: «Mi nombre es muy difícil, me llamo Wences», le dijo. La pequeña le devolvió el saludo gracias a un aparato locutor.

El director del centro, Manuel Llaneza, aprovechó para trasladar dos reivindicaciones: una mejor cobertura de internet que les permita acceder a la red en las aulas y unos accesos más manejables, dado que acuden muchísimos autobuses a la vez. «Somos un referente y un recurso para centros que tengan alumnos con problemas motores», añadió.

Las instalaciones están gestionadas por Aspace Asturias (Asociación de Paralíticos Cerebrales), y cubren todo el «ciclo vital», según explicó el presidente de la entidad, Rafael Pedregal: «Aquí abajo tenemos la unidad de atención temprana y el centro educativo, con 180 usuarios y 100 trabajadores; arriba, residencial, centro de apoyo a la integración (CAI) y centro especial de empleo». La Consejería de Educación es la que se encarga de derivar a los alumnos que estudian allí. Aunque pueden entrar antes, tienen derecho a la escolarización desde los seis hasta los 21 años.

Con su visita, López cumplía un compromiso y pretendía «revisar la colaboración que tenemos de años e intentar mejorar». La próxima acción, a falta del instrumento administrativo adecuado, es vender el autocar que el municipio compró para el centro en 2007 y donarle los beneficios, dado que ahora es el Principado quien gestiona el transporte.

«Cuando vives estas experiencias te cambia. Das valores diferentes a las cosas. Te deja de importar de qué color es la pelusilla del ombligo», apostilló Álvarez, durante el recorrido. Recalcó la labor social del Santo Ángel, que acoge a usuarios desamparados o cuyos padres ya no pueden cuidarles por edad.

En el Centro de Apoyo a la Integración, los alumnos Rafael y Úrsula les recibieron con un caluroso mensaje, que habían grabado previamente: «Gracias por venir a conocernos, esperamos que os guste», mientras que Jaime enseñó, con orgullo, al alcalde una pulsera del Oviedo y Luismi le entregó un mapa turístico de Oviedo con pictogramas, elaborado por los propios miembros del CAI. Son 80 usuarios, de los que diez residen en el centro, especificó la directora, Neus Verdú: «Trabajamos el apartado físico y la integración, con arte y proyectos para que se mantengan motivados».

La visita prosiguió por el aula de informática, donde elaboran un proyecto de televisión, y en el centro especial de empleo, donde varios usuarios elaboran cojines con materiales reciclados. «No trabajéis demasiado», les dijo el regidor.