El Comercio

Dos años sin la cruz del Reconquista

  • La cruz metálica y la bola de remate de la cúpula fueron retiradas tras una tormenta en 2014 y todavía aguardan su regreso en un almacén

  • El Ayuntamiento exige a Hoasa que devuelva el elemento, parte de un edificio que es Bien de Interés Cultural

Una fuerte tormenta echó abajo hace dos años la cruz y la bola de remate de la cúpula del emblemático hotel de la Reconquista. Allí estaban desde su construcción iniciada en 1752, desde que se diseñó para ser hospicio de la ciudad. Pero esa tormenta de 2014 hizo que dejaran de adornar la cubierta de la capilla del ahora hotel. Un hotel que no es uno cualquiera: el gobierno local, poco amigo de las cruces, ha salido en su defensa. Ambos elementos aguardan su regreso en algún almacén del edificio y el Ayuntamiento exige la vuelta, bajo amenaza de ejecución subsidiaria, de los elementos de un Bien de Interés Cultural.

Fue en septiembre de 2014 cuando el Consistorio recibió la petición de licencia para retirar la cruz metálica desprendida por las inclemencias meteorológicas. Pedían la retirada manual, previa desconexión del pararrayos, y el sellado del remate superior. La cúpula requería unas reparaciones, así como los elementos desprendidos. Esa licencia fue concedida, previo acuerdo de la Consejería de Cultura, y siempre bajo la condición de la restitución de los elementos constructivos y decorativos afectados. Algo que no se ha hecho.

Una vez que las obras fueron realizadas, el Ayuntamiento requirió a la encargada de los trabajos la recolocación de los elementos, algo que la empresa consideraba obligación de la propiedad, de Hoasa, Hostelería Asturiana, con mayoría del Gobierno regional (le pertenece el 45% de su accionariado). Una vez informada esta propiedad, el ejecutivo local ha emitido ahora un requerimiento exigiendo la restauración de esa cruz y la bola, como parte de un edificio protegido. Esta misma semana enviaron una comunicación explicando que cuenta con el plazo de dos meses para la recolocación de los elementos. Pasado ese plazo, el Consistorio asumirá los trabajos de modo subsidiario, reclamando después el pago.

Del siglo XVIII

El palacio barroco fue construido a finales del siglo XVIII por orden del regente de la Audiencia del Principado de Asturias Isidoro Gil de Jaz. Encargó el proyecto al arquitecto Pedro Antonio Menéndez de Ambás, que diseñó todo el complejo a excepción de esa capilla que ahora se ha quedado sin su corona. Fue esta última diseñada por Ventura Rodríguez.

El encargo inicial era muy claro: el edificio debería servir de «hospicio y hospital de huérfanos, expósitos y desamparados, con el objeto de recoger a huérfanos e inválidos y darles una instrucción». Y esa labor cumplió hasta 1965, cuando cerró pues las autoridades entendieron que la sociedad ya no necesitaba este recurso. Comenzaba una nueva épica para el edificio. Atrás quedaban sus años como hospital de sangre durante la guerra civil y refugio antiaéreo, que según cuentan aún conserva un búnker y un túnel de once metros en el sótano. Llegaban las alfombras a cubrir sus suelos y las obras de arte, sus paredes.

Para el nuevo uso como hotel se recuperaron piezas de distintas iglesias, retablos barrocos, lámparas y del hospicio no quedó prácticamente nada, aparte del propio edificio. Sí se conservaron un busto de Isabel II que originalmente estaba en el patio de la Reina y que conmemora una visita de la regente, una escultura de San Roque Peregrino, y un pendón de Carlos III que el día de la inauguración presidió el salón Covadonga y que ahora está en un lugar «más recogido» para preservarlo. Y pronto llegaría su protección, la misma que ahora exige el regreso de la cruz a la cúpula. El edificio fue declarado BIC en 1973, el mismo año en que se transformó en hotel. Un cambio radical para el inmueble.