El Comercio

«La poesía es bella por fuera pero tóxica y venenosa por dentro»

Gerardo Lombardero escoltado por Diego Medrano y la actriz Ana Blanco.
Gerardo Lombardero escoltado por Diego Medrano y la actriz Ana Blanco. / ALEX PIÑA
  • Gerardo Lombardero presenta su nueva obra literaria, 'El amargo sabor de los rododendros', un poemario para «degustar» sin prisas

Gerardo Lombardero cree en su particular Santísima Trinidad: Antonio Machado, Juan Ramón Jiménez y León Felipe. De ellos saca su propia liturgia para configurar una plegaria poética «sencilla pero no simple», como así la definió Diego Medrano, colaborador de EL COMERCIO y encargado de presentar ayer por la tarde la última obra de Lombardero, 'El amargo sabor de los rododendros'. Un poemario de un autor cuya trayectoria navega entre las aguas de la novela histórica y de la poesía. Una recopilación de veinte años de poemas escritos para «degustar» y no para ser leídos a la «trágala».

Son poemas «amargos» como la flor que pone nombre a la obra, los redodendros. «El título no es caprichoso», apuntó su autor durante la presentación. Gerardo Lombardero eligió ese nombre, 'El amargo sabor de los rododendros', en recuerdo de una planta que crecía en una finca paterna. «Esta flor se parece mucho a la poesía. Bella y hermosa por fuera pero tóxica y venenosa por dentro», relató.

La librería Santa Teresa fue el escenario escogido para presentar este libro que hace honor a una forma de escribir distinta a todas. «Lobardero escribe para sí mismo», apuntó el presentador del acto. Medrano hizo un recorrido por la trayectoria del protagonista, destacando lo directo del lenguaje utilizado por el escritor. «Habla muy claro de todo porque la oscuridad no es una coartada en la obra de Lombardero», valoró. Tanto es así, que defendió que la poesía debe de ser un «navajazo». El libro está editado por Bajamar Editores y la presentación contó con la intervención de la actriz asturiana Ana Blanco, encargada de leer algunos de los poemas escritos por Lombardero desde un cuarto de planchar, con pluma o lápiz, según se tercie y en cuadernos sencillos, como su poesía.