El Comercio

¿Cuánto cuesta morirse?

Una mujer limpiaba ayer por la mañana una tumba en el cementerio del San Salvador.
DUna mujer limpiaba ayer por la mañana una tumba en el cementerio del San Salvador. / Álex Piña
  • Costear un funeral asciende a una media de 3.130 euros. El 60% de los ovetenses contratan los seguros de decesos

  • Los familiares pagan ahora 1.500 euros más que hace veinte años por enterrar a sus difuntos

Morir es gratis. Otra cosa son los gastos post morten que genera un fallecimiento: desde el alquiler del nicho a la sala del tanatorio, pasando por el ataúd, las flores, la misa, o si se elige incinerar el cuerpo o inhumarlo. Todo suma. Bien es cierto que la mayoría de los mortales costean su entierro a través de las aseguradoras de deceso, aunque hay un alto porcentaje que decide abonar el entierro de sus seres queridos a tocateja. Si se tira de porcentajes, el 60% de los ovetenses costea los funerales a través de compañías de seguros privadas, pero el 40% restante opta por pagarlo de su bolsillo. «Hay gente que paga a las aseguradoras durante años y años. Con ese dinero, les daría para costearse siete funerales. Por eso, muchos prefieren pagarlo directamente, sin pasar por ninguna compañía de seguros», explican desde una empresa funeraria, que prefiere mantenerse en el anonimato.

Una cuenta de suma y sigue

Si uno decide costearse su entierro, o el de cualquier ser querido, tiene que tener en cuenta varios elementos. Un servicio mínimo, como así llaman las funerarias a «recoger» el cuerpo del fallecido y enterrarlo sin más dilaciones, asciende a 2.200 euros. En cambio, si se opta por la incineración la cuenta sube a 3.000 euros. Y si ya se contrata un entierro con más «detalles», se necesita tirar de un buen plan de ahorro en vida para poder costear todos los pormenores.

Empezando por el ataúd. Este va desde los 900 euros del más sencillo, una «imitación a madera», a los 4.800 euros que cuesta uno de roble americano. Si se opta por incinerar el cuerpo, el proceso asciende a un total de 890 euros más IVA. Esto incluye la incineración del cuerpo, la urna para guardar las cenizas y una bolsa de transporte. Luego está la estancia en el tanatorio para velar el cadáver. Por norma general, la sala se alquila durante 24 horas y se paga a 500 euros. Cuantas más horas, más dinero.

El transporte del cuerpo en un coche funerario cuesta 130 euros. Esto es recogerlo hasta la iglesia o capilla donde se oficiará el funeral y transportarlo, luego, al cementerio. Si el oficio se celebra fuera de Oviedo se pagarán los kilómetros de más. Oficiar la misa en la capilla de un tanatorio, por ejemplo, asciende a 100 euros y si se hace en una iglesia parroquial, 84 euros. Luego está el tema de las flores. Una corona asciende a 300 euros y el ramo más sencillo, a 50 euros.

Haciendo las cuentas de la lechera, el coste asciende a una media de 3.130 euros. Son tarifas actualizadas y oficiales. Como la vida misma, todo sube. Cada vez es más caro morirse. Pagarse un entierro hace 20 años costaba 260.000 pesetas, lo que vienen a ser 1.562 euros de ahora. Y hace 40 años los gastos de un funeral ascendían a 59.000 pesetas, unos 354 euros actuales.