El Comercio

Nel Estrada con un centro de lirios en su puesto del cementerio.

Nel Estrada con un centro de lirios en su puesto del cementerio. / A. P.

365 días en San Salvador

  • El florista Nel Estrada trabaja desde hace dos décadas en el camposanto ovetense

  • Vende miles de flores por la festividad de Todos los Santos, menos las amarillas: «Dicen que si las llevas al cementerio las almas no descansan»

Manuel Ángel Estrada lleva veinte años vendiendo flores en el puesto que regenta a la entrada del cementerio de San Salvador. Todos le conocen cariñosamente como 'Nel'. Podría pensarse que vender flores a los pies de un camposanto en plena festividad de Todos Los Santos es la panacea de cualquier florista; lo que viene a ser hacer el agosto en pleno inicio de noviembre. Pues no, para él ni de lejos es así: «Creo que ningún florista quiere un follón de estos. Los gastos se disparan, hay que contratar más personal y se trabaja una media de veinte horas diarias».

Preparar los centros, los ramos, las palmas y demás detalles lleva su tiempo. «Todo el trabajo que se concentran en estos tres días se inicia dos semanas antes», explica. Hay que preparar las flores, recoger las jardineras y recopilar los encargos. Estrada tiene abierto su puesto de flores los 365 días del año. «Me gustaría que la gente viniese al cementerio más a menudo durante el resto del año y menos por estas fechas». Considera que la festividad de Todos los Santos se está convirtiendo en una moda. «Si hay gente que se despide de mí hasta el año que viene», asegura. También tiene clientela fija: «Un señor que lleva viniendo desde hace diecisiete años. Siempre pide un centro de rosas blancas para un hijo que se le murió a los nueve años. Se te cae el alma a los pies», se lamenta. Este padre es uno de sus clientes asiduos, pero también tiene esporádicos. «Hay gente que viene con la jardinera de casa y se la preparamos en el momento».

Estos días de tanto ajetreo ha vendido más de 20.000 tallos de flores y durante la noche anterior al día de Todos los Santos preparó 115 centros florales. Porque como se dice, 'para gustos colores y para colores flores'.

Afirma que se está perdiendo la tradición de las flores de toda la vida, como los claveles, y ganan terreno los lirios, los gladiolos, las clavelinas o las margaritas: «Las escogen gente joven porque estas flores les entra por los ojos, son muy vistosas». También se atreven con nuevos diseños, y los hay más sencillos y recatados en los gustos, que solo se llevan una rosa roja para depositar en la tumba del ser querido.

En cuanto a los colores, un poco de todo y bastante vistosos. Eso sí, hay uno tabú: el amarillo. «Dicen que si llevas flores amarillas al cementerio las almas de los muertos no descansan», afirma 'Nel'. Y con el descanso eterno no se juega.