El Comercio

Solo queda un pavo real en el Campo.
Solo queda un pavo real en el Campo. / ALEX PIÑA

El último pavo real resiste a duras penas

Los pavos reales arrastran fama de presumidos y llamativos. Los del Campo San Francisco, además, de aventureros. Cuántas veces se han escapado en pareja o en grupo hasta el Banco de España o las inmediaciones del hotel de la Reconquista; incluso hasta la plaza de la Gesta y la de América. Las hemerotecas recuerdan el romántico paseo que hace una década, en época de celo, se dio un ejemplar en busca de una hembra. Y aquella historia de otro rescatado por los Bomberos tras subirse a una marquesina de la calle Foncalada.

Vencer la soledad ante la desaparición de ejemplares fue quizá lo que llevó ayer al único ejemplar localizado a rodearse de otras aves en el Estanque de los Patos.

El solitario animal padece problemas de movilidad. Una cojera le impide disfrutar de los tradicionales paseos y le obliga a pasar la jornada agazapado. Ayer descansó durante la mañana cerca del agua, con su pico entre las plumas y sin preocuparse siquiera de lucir su llamativo colorido. Solo el paso cercano de las palomas y patos, así como las cámaras de fotos de algún que otro padre, interrumpieron su tranquilidad.