El Comercio

Silvia Puente Landázuri, decana del Colegio de Arquitectos.
Silvia Puente Landázuri, decana del Colegio de Arquitectos. / MARIO ROJAS

«Hay que densificar la ciudad y eso solo pasa por la altura»

  • «Es urgente abrir El Cristo derribando algunos edificios obsoletos y conectando así el campus con Llamaquique y con el resto de la ciudad»

  • Sonia Puente Landázuri Decana del Colegio Oficial de Arquitectos de Asturias

Sonia Puente Landázuri no ha parado un segundo desde que la nombraran decana del Colegio de Arquitectos de Asturias hace unos meses. Es una firme defensora de devolver a la ciudad el conocimiento depositado en su profesión y asegura que los arquitectos estarán en todo aquel proceso que afecte a la ciudad. En los que les dejen y en los que no. De momento, desde el colegio trabajan en varios análisis sobre el área de El Cristo y el Campo de San Francisco.

¿Tienen mucho que decir los arquitectos sobre el Campo de San Francisco?

Estamos en un cambio de paradigma. Los arquitectos ya hemos dejado de estar en exclusiva en el sector de la construcción y hemos pasado al sector servicios. Uno de nuestros papeles, sin duda, es el de abordar la ciudad haciendo de intermediarios entre lo que la ciudadanía necesita y lo que la administración le debe dar. En este contexto el Colegio de Arquitectos tiene que adaptarse a estos nuevos tiempos y poner los problemas de la ciudad sobre la mesa e intervenir con los ciudadanos para llegar a diagnósticos participados como en el Campo. Lo mismo que cuando hay un incendio se llama a los bomberos, cuando hay un conflicto en la ciudad, se debe llamar a los arquitectos .

¿Tiene Oviedo muchos de esos conflictos?

La ciudad en sí misma, como concepto, es un conflicto permanente de intereses. Lo que tiene Oviedo, más que conflictos como todas las ciudades, son verdaderas oportunidades. Esas áreas de oportunidad como El Cristo, La Vega o la entrada por la 'Y' deben ir desarrollándose en paralelo al Plan General mediante proyectos urbanos que luego tengan el marco jurídico en el propio plan.

¿Cuánto podría tardar un plan general en desarrollarse?

Tarda unos años. Esperamos que no cumpla la media establecida en Asturias. De 78 municipios, unos 30 tienen un proceso de planeamiento abierto y la media de plazo de esos procesos supera los diez años. Se necesitan esas actuaciones paralelas. La ciudadanía las está demandando.

Ya se están haciendo algunas cosas como ese proyecto para el Campo...

Desde el colegio entendemos ese encargo como una propuesta piloto del Ayuntamiento para introducir a la ciudadanía en los procesos que hacen ciudad y qué mejor manera que hacerlo con un procedimiento de un área tan identitaria de Oviedo como el Campo de San Francisco. Es cercano a los ciudadanos y es una forma de introducirlos en los diagnósticos de la ciudad y que se involucren. La intención del Ayuntamiento, más que resolver el problema de accesibilidad que tiene el parque, es introducir a los ciudadanos en procesos de participación.

Pero algún problema habrán detectado también para iniciar ese proceso...

El campo funciona como una gran rotonda. El problema es que no se han pensado recorridos para peatones o bicicletas. La necesidad de inicio era que el parque no es accesible y pronto se presentarán otros problemas detectados en el prediagnóstico.

Habla de proyectos paralelos a la redacción del plan como pueden ser los carriles bici anunciados para la entrada por la 'Y'

Toda medida que sea hacer más amable la ciudad para la bici y el peatón me parece bien. No se trata de demonizar el coche. A estas alturas de la vida no vamos a renunciar a él. Todos tenemos coche y lo usamos, pero no puede ser el transporte prioritario en la ciudad. Todas las formas de moverse en la ciudad tienen que estar al mismo nivel de análisis y luego, efectivamente, habrá calles para coches, otras para peatón y otras mixtas.

No demoniza el coche, pero ahora mismo es el rey...

Le pasa a Oviedo y a muchas ciudades. Venimos con herencia de ciudades deshumanizadas. Si no encuentras niños jugando en las calles es porque se han convertido en peligrosas, por el tráfico y otras cosas. Hace 30 años yo jugaba en la calle y hoy eso no se le ocurre a nadie. Las ciudades se están dando cuenta de eso.

Mucha gente ve ese modelo de ciudad amable para el peatón como algo utópico.

Si buscamos fotos de hace 30 años de ciudades que nos parecen idílicas, como Copenhague, Estocolmo o Berlín, veremos que estaban llenas de coches igual que nosotros. Estas ciudades no nacieron así. Es una cuestión de empezar y es muy importante que la ciudadanía no esté dormida. No hay que esperar a que las administraciones lo ofrezcan. No hay grandes cambios en las ciudades que no se hayan producido por demandas de la ciudadanía.

Los arquitectos también participarán en las áreas de El Cristo y de La Vega...

Son dos casos que hay que reordenar, analizar y estudiar con dos casuísticas muy diferente. En La Vega, solo pasear alrededor de esos edificios, aunque estuvieran cerrados, ya sería todo un lujo. Es una ciudad dentro de la ciudad. Oviedo es una capital y todos estos espacios como la Vega y El Cristo son espacios metropolitanos, espacios para todo el área central. No hay que olvidar que a Oviedo vienen a diario 15.000 estudiantes y 27.000 personas a trabajar. Tiene una población flotante con mucho que decir sobre esos espacios.

También están realizando un análisis sobre El Cristo

Lo presentaremos pronto. Es urgente a abrir ese espacio, eliminando algunos de los edificios que existen y que se tiene claro que no se va poder reutilizar. En ese momento, conectará la Universidad con la ciudad. Ahora está muy aislado. Generará una comunicación de El Cristo con Llamaquique, donde además está la estación del tren. Se trata de conectar lo que ya existe.

Se habla mucho de la ciudad dispersa...

Oviedo es una ciudad compacta, otra cosa es que no podemos usar indiscriminadamente el suelo y seguir expandiéndonos más. Llevar servicios luego es muy caro y genera movilidades. La ciudad hay que densificarla más y eso solo pasa por la altura. Hay que pensarlo, aunque a priori eso asusta mucho. La altura, muchas veces, ha ido asociada con anchos de calle que no son los adecuados o con otro tipo de medidas que no son las adecuadas. Alto no quiere decir mal urbanismo ni mala ciudad, sino que se densifica y crea espacios libres alrededor. Las ciudades deben redirigirse y dejar de consumir suelo en sus alrededores. Deben ser más densas.