El Comercio

«Nos costó llegar a la huelga, pero es nuestra única salida, nos echan al paro»

Los trabajadores de la Auxiliar de Recaudación ante el pasadizo de la calle Palacio Valdés que da acceso a las oficinas del servicio de Recaudación.
Los trabajadores de la Auxiliar de Recaudación ante el pasadizo de la calle Palacio Valdés que da acceso a las oficinas del servicio de Recaudación. / PABLO LORENZANA
  • Los trabajadores de la Auxiliar de Recaudación mantendrán los paros hasta el próximo viernes

Tranquilo y sin incidentes. Así se desarrolló el primero de los cinco días de huelga que los 39 trabajadores de la empresa concesionaria del servicio de Recaudación del Ayuntamiento de Oviedo iniciaron ayer en señal de protesta ante la inminente rescisión del contrato por parte del Consistorio para remunicipalizar el servicio que gestiona, hasta el momento, esta empresa privada, la Auxiliar de Recaudación. «La huelga está siendo muy satisfactoria porque el seguimiento ha sido masivo por parte de todos los empleados de la plantilla», afirmó Ángel Fernández, portavoz de los trabajadores.

Un paro que supone la última baza de los 39 empleados que reconocieron que les «costó» convocar la huelga pero «es la única salida que tenemos para defender nuestros puestos de trabajo», matizó Fernández. Que el parón coincida en plena campaña del cobro del Impuesto de Bienes Inmuebles, IBI, no es casualidad. «Ya que a nosotros nos fastidiaron...», dejó en el aire la frase Ángel Fernández. Aunque inmediatamente reconoció que «no es plato de gusto» ya que «siempre hemos tratado al contribuyente con respeto pero no nos han dado otra opción: nos mandan al paro», explicó Fernández a la puerta de las oficinas.

Esa falta de opción tiene nombres y apellidos. Según el portavoz de los trabajadores de la Auxiliar de Recaudación, el equipo de gobierno ha creado una «urgencia» donde no la había. «El servicio lleva funcionando bien desde hace dos décadas», apuntó Fernández. «La mayoría de los trabajadores hemos pasado por dos empresas privadas y siempre nos subrogaron», matizó María Jesús Castiñeira, empleada que acumula dieciséis años trabajando en las dos empresas que han sido concesionarias del servicio. «Hay ayuntamientos que están llevando a cabo procesos de remunicipalización y no han dejado de lado a los trabajadores, como es el de Barcelona. El nuestro es el primer caso en el que se va a hacer público un servicio municipal sin contar con los empleados», argumentó Castiñeira. Sin embargo, esa baza está fuera de juego porque la administración pública no contempla la subrogación de los empleados.

Servicios mínimos

A pesar de la huelga, que se prolongará hasta el viernes a las tres de la tarde, los servicios mínimos funcionaron y evitaron mayores problemas a los contribuyentes que se acercaron, ayer, hasta las oficinas a pagar sus impuestos municipales. En el primer día de huelga, tan solo estuvieron operativos cuatro trabajadores de atención al público de los doce que se ocupan de este servicio: uno en la ventanilla, dos para atender al teléfono y un cuarto en funciones de apoyo. Las oficinas de Recaudación estuvieron abiertas de nueve de la mañana a tres de la tarde, cuando su horario habitual es de ocho de la mañana a seis de la tarde ininterrumpidamente. «Yo no sabía que había huelga porque llevo esperando lo mismo que cuando no la hay», aseguró Marifé Suárez, mientras esperaba su turno. Más solidaria con los empleados se mostró Lucía Blanco. «Estoy a favor de los empleados. Llevo media hora esperando pero no me importa, estoy en mi día libre», matizó. Por su parte, María Belén Díez aseguró que «cualquier servicio municipal debería ser público y para ello es necesario pasar por unas oposiciones».

El gobierno local quiere que el proceso de remunicipalización sea efectivo el 1 de enero de 2017. Conllevará un ahorro de entre cuatro y cinco millones de euros a las arcas municipales. Aún así el proceso no está siendo fácil, porque a la huelga de los empleados de la Auxiliar de Recaudación que iniciaron ayer hay que sumar la batalla legal abierta por los propios empleados. El juzgado de lo Contencioso-Administrativo admitió a trámite el recurso de la plantilla de la actual contratista, La Auxiliar de Recaudación, contra el proceso de remunicipalización. «Todo ha sido un empeño personal por parte del gobierno. Nos queda la vía legal. Sabemos que es lento pero es nuestra baza para anular el proceso», sentenció María Jesús Castañeira.

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