El Comercio

El Ayuntamiento investiga la desaparición de nuevos atestados de alcoholemias

Tres agentes observan el estado de un coche tras un accidente, en Oviedo, en una imagen de archivo.
Tres agentes observan el estado de un coche tras un accidente, en Oviedo, en una imagen de archivo. / MARIO ROJAS
  • El concejal de Seguridad, a instancias del alcalde, indaga por qué dos atestados terminaron en la vía administrativa

El concejal de Seguridad Ciudadana, Ricardo Fernández, instruye, a instancias del alcalde, un expediente de investigación sobre la desaparición o alteración de varios atestados policiales referidos a alcoholemias y otras infracciones de tráfico ocurridas desde el año 2013. Según confirmaron fuentes del servicio, funcionarios del cuerpo pusieron en conocimiento del equipo de gobierno las presuntas irregularidades a mediados de este año. A resultas de esta comunicación el alcalde, Wenceslao López ordenó la apertura de un expediente de investigación y designó al edil de Seguridad como su instructor.

Fuentes municipales confirmaron que el expediente «sigue su curso» y evitaron pronunciarse sobre su contenido o precisar cuándo estará concluido el mismo.

Los hechos que dieron origen a este se produjeron a primera hora de la mañana del 31 de marzo de 2013, cuando un turismo embistió a otro en la glorieta de Vázquez de Mella tras saltarse un ceda el paso. No hubo heridos de consideración, pero como es preceptivo los agentes sometieron al conductor a la correspondiente prueba de detección del consumo de alcohol: arrojó una tasa de 0,34 miligramos por litro de aire expirado.

Pese a ello, el incidente fue tramitado como una infracción administrativa, como una multa, en lugar de como un delito contra la seguridad del tráfico como correspondería por tratarse de una alcoholemia de un implicado en un accidente de tráfico. Después, según las misma fuentes, el atestado 'voló' y solo ha aparecido una vez que se inició la instrucción del expediente de investigación.

No fue el único caso. En la misma fecha, una hora más tarde, se produjo un hecho «extraño», según explica un funcionario que exige el anonimato. El atestado lo es. Relata que dos agentes se encontraban haciendo un servicio de la grúa: cuando decidieron por iniciativa propia hacer un «control rutinario» de tráfico para el que no tenían los medios como se deduce, unas líneas más adelante, del propio informe redactado. Dio la 'casualidad' de que al volante del primer coche que detuvieron fuese una mujer joven que presentaba «halitosis alcohólica». Como no tenían los medios para realizar el oportuno control, decidieron trasladarla a las dependencias de Rubín para someterla a la prueba. Es allí donde redactan el atestado. Del primer soplido de la joven, el alcoholímetro salta con un 0,73 miligramos de alcohol por litro de aire expirado, el doble en gramos de alcohol por litro de sangre. La prueba se repite tiempo después, hora y media según las misma fuentes, y de nuevo arroja un resultado por encima de los 0,60 que marca el delito siempre que no se haya sido partícipe de un accidente de tráfico. En concreto, 0,63 miligramos por litro de aire expirado. Sin embargo, el expediente no fue tramitado como un delito contra la seguridad del tráfico. Los propios agentes apreciaron que dado el margen de error del etilómetro, del 7%, se le podía aplicar a la última prueba con lo que la tasa quedaba reducida a 0,592 y se solucionó con una multa.

Parentesco

El equipo de gobierno no quiso entrar en detalles: «Se está investigando». Fuentes del servicio señalaron sin embargo que estos dos casos no son los únicos y que no se trata de «errores administrativos», sino que tienen apariencia de tratos de favor. Según su versión, en el primer caso, el conductor que causó el accidente sería el hijo de un mando de la Jefatura Superior de Policía de Asturias; en el segundo, sería hija de un funcionario del servicio de Bomberos del Ayuntamiento de Oviedo.

Ambos hechos se produjeron cuando Agustín De Luis Criado había dejado ya la jefatura de la Policía Local tras su jubilación el 31 de diciembre de 2012 y fue sustituido como comisario principal por José Manuel López. De Luis fue juzgado y condenado por un hecho similar: no enviar al juzgado el atestado de un atropello en el que el conductor se negó a la prueba. Actualmente está en prisión.

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