El Comercio

«Somos los primeros interesados en depurar responsabilidades sobre los atestados»

  • El edil de Seguridad determinará si hubo trato de favor en el trámite de los dos partes por alcoholemia

  • El jefe de la Policía Local confía en que la investigación aclare si hubo «algún error o irregularidad»

El concejal de Seguridad Ciudadana, Ricardo Fernández, confirmó ayer que ha abierto una investigación reservada para tratar de determinar si pudo haber un trato de favor en la instrucción de dos atestados por alcoholemias en los que se vieron implicados el hijo de un comisario de Policía Nacional y la hija de un funcionario de Bomberos. Ambos se tramitaron como denuncias administrativas y no se remitieron al juzgado, por lo que «se está investigando si ese proceder fue el correcto», se limitó a señalar el edil. Fernández confió en poder cerrar la investigación pronto, aunque eludió dar una fecha concreta o más detalles sobre los datos o pasos dados hasta ahora.

Fuentes municipales explicaron que lo que se trata de comprobar es si el procedimiento seguido en estos dos casos es el habitual, si es el más correcto o si por el contrario pudo haber un trato de favor hacia estas dos personas por sus vínculos familiares. Para ello, se están revisando atestados de intervenciones similares.

Como adelantó ayer este diario, ambos incidentes ocurrieron en marzo de 2013. En uno de ellos, un coche embistió a otro en la glorieta de Vázquez de Mella. El conductor dio positivo en la prueba de alcoholemia (0,34 miligramos de alcohol por litro de aire), pero no se remitió el expediente al juzgado, sino que se tramitó como una multa administrativa. En el otro caso, los agentes detuvieron un coche, según el atestado, en un control improvisado. La conductora presentaba «halitosis alcohólica». En el cuartel dio 0,73 miligramos de alcohol por litro de aire y en una segunda medición, 0,63. Los agentes decidieron aplicarle el 7% de margen de error de la máquina y todo se redujo a una multa pese a duplicar el límite legal.

Quién manda en atestados

El jefe de la Policía Local, José Manuel López, negó ayer que los atestados hubiesen desaparecido, aunque sí corroboró que «se están mirando una serie de ellos por si pudiese haber habido algún tipo de error o irregularidad». Añadió que, «en principio, nosotros como Policía Local, confiamos en el buen hacer, en el excelente hacer de todas las personas que están destinadas en Atestados».

López insistió en que desde que asumió el mando de la Policía Local se han tomado medidas para reforzar los controles, tras la «experiencia nefasta que pasamos», en referencia al atestado de un atropello con alcoholemia (el conductor se negó a someterse a la prueba), que su predecesor, Agustín de Luis, admitió haber desviado, según su versión, por las irregularidades que contenía. Acabó condenado por no perseguir el delito.

«Siempre hay inspector que supervisa los atestados en cada uno de los turnos», explicó. «En esa época de 2013», cuando sucedieron los dos incidentes bajo investigación reservada, «había uno, y coincide que era quien estaba en el tiempo del desafortunado incidente de Agustín de Luis. Ese inspector está sancionado en su casa y apartado de la instrucción de los atestados por decisión mía», enfatizó.

Entre otras medidas, López destacó que ha dado «órdenes rigurosas» para que solo los instructores, secretarios y los supervisores de estos puedan ver los atestados y si alguien quiere cotejar uno debe quedar registrado quién, cuándo y por qué motivo lo solicita. «Se ponen esas cortapisas y todo el mundo sabe lo que tiene que hacer. Todos los atestados tienen un instructor y un secretario y son las personas que toman decisiones sobre el mismo y se ajustan a la normativa vigente», añadió.

Errores subsanables

El jefe de la Policía Local negó tener conocimiento de los atestados con anterioridad a la apertura de la investigación reservada hace un mes y mostró su disposición a colaborar: «No tenemos ningún tipo de problema, todo lo contrario. Hay total transparencia», sostuvo. Admitió incluso que «en el caso de que hubiera algún error», podría ser subsanado «como se está haciendo de oficio en todos los casos. Y si hubiese algún tipo de discrepancia o negligencia se corrige, y si hubiese voluntariedad en ese error, solo entonces se abríría el correpondiente expediente informativo primero y si ha lugar, un expediente disciplinario para tomar las medidas que fuesen oportunas».

Recalcó que lo que se investiga es si se les dio un trámite correcto o si pudo haber un trato de favor en estos atestados: «Lo está investigando el concejal y nosotros somos los primeros interesados en que se depuren responsabilidades si fuera necesario», concluyó López, que insistió en desvincularse de «cosas que se puedan haber hecho en el pasado», en referencia a la jefatura de Agustín de Luis durante la que se denunciaron irregularidades en sanciones o suministros.

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