El Comercio

El plan estratégico apuesta por un modelo de «ciudad compacta» para abaratar servicios

El alcalde presidió la mesa sobre economía del Plan Estratégico de Oviedo.
El alcalde presidió la mesa sobre economía del Plan Estratégico de Oviedo. / ALEX PIÑA
  • El Ayuntamiento debate con agentes sociales las prioridades de Oviedo para los próximos diez años

  • El alcalde subraya que «debemos pensar entre todos» el futuro de la urbe, que puede sobresalir en el área cultural y biosanitaria

¿Qué debe ser Oviedo dentro de diez años? A la pregunta, le busca respuesta el Ayuntamiento desde hace nueve meses con la elaboración de un plan estratégico. De momento, el documento abunda en generalidades, pero deja claro que la ciudad debe dejar de crecer a costa de su entorno: el plan general de ordenación «establecerá» el principio de «ciudad compacta», para minimizar el consumo de suelo, reducir las necesidades de movilidad en vehículo privado y facilitar y abaratar la prestación de servicios. Oviedo debe volver a mirar hacia adentro, para priorizar procesos de regeneración urbana y aprovechar las áreas de oportunidad de La Vega y El Cristo, pero también mirar hacia afuera. No se pueden volver a cometer errores de «toma de decisiones basadas en visiones locales, con una lógica de competencia territorial entre ciudades» del área metropolitana, sin ninguna «coordinación», señala el documento, sobre el que se debatió ayer a través de tres mesas sectoriales: Economía y Empleo, Sostenibilidad y Calidad de Vida.

Después de nueve meses de debates y consultas, Oviedo quiere ser capital administrativa, centro universitario, centro comercial de primer rango, centro turístico y de alojamientos de referencia, sede del HUCA, centro cultural y deportivo, ciudad de alto valor patrimonial y jugar un papel central en el sistema de transportes.

El documento incide en los problemas de movilidad del área central porque afectan sensiblemente a la ciudad y no parece tener fácil solución o directamente, ninguna si no se supera la visión localista. Grandes centros de trabajo y equipamientos -desde el Parque Tecnológico, al HUCA o el aeropuerto- carecen de conexión por tren; «ello imposibilita al ferrocarril como sistema de transporte metropolitano». Dentro de diez años, si todo va bien, nos moveremos en autobús.

En revisión permanente

Claro que todo está sometido a revisión. «Tiene que ser un proyecto vivo», defendió ayer el alcalde, Wenceslao López, que comprometió el primer repaso al documento para dentro de dos años. «Nosotros somos solo algo pasajero»», insistió, «pero la ciudad seguirá». Para ese futuro que «debemos pensar entre todos» hay las citadas tres líneas estratégicas y dentro de ellas programas y actuaciones que habrá que definir y priorizar para que la tarea de los equipos de gobierno sea «buscar financiación y transformar esas actuaciones y planes, en proyectos y presupuestos».

Ayer en las tres mesas de trabajo, los participantes tenían que marcar sus cinco prioridades de una lista de entre 23 y 25 acciones por eje, cuáles debían ser las primeras en convertirse en presupuestos. Pero no será tan fácil, algunos proyectos son difíciles de definir o ambiguos.

En Economía y Empleo se puede resumir la estrategia en que Oviedo quiere ser Copenhague o algo parecido. Como salidas a la baja tasa de ocupación y elevada precariedad, el plan propone «orientar su desarrollo futuro hacia la estabilidad de los sectores mediante la complementariedad y diversificación». Lo que se traduce en una serie de acciones para relanzar el comercio, el sector administrativo y el turismo, con la revisión de su plan estratégico para apostar por las convenciones. Eso es mantener lo que hay, el plan apuesta por hacer un «enfoque inteligente» y adecuarse «a los recursos disponibles» y centrarse en apoyar la rama biosanitaria y la industria cultural.

Luego todos los ejes estratégicos tienen nombres bonitos: 'Oviedo creativo y activo', 'Oviedo tradicional y especializado' u 'Oviedo innovador', pero los mensajes son más claros. Hay que apoyar al comercio de barrio para mantener el modelo de ciudad, incluso con intervenciones urbanísticas, para crear nuevos centros de barrio que eviten desplazamientos a medianas y grandes superficies comerciales. Hay que girar el turismo de congresos hacia las convenciones y apoyar la innovación, con la ayuda de la Universidad, especialmente en las áreas de la salud y la tecnología biosanitaria. Y hay que fortalecer la industria cultural.

Lo difícil es llevarlo al papel como se vio en la mesa de Calidad de Vida, la abierta a vecinos, asociaciones o clubes. Jorge Otero, en representación de los músicos de la ciudad, pidió la desaparición de la Fundación Municipal de Cultura porque «no se puede acabar con los (promotores) privados, para programar mal desde lo público». Fran Delgado, por los bares musicales, lamentó el año y medio sin música en directo y sin que les escuche el Ayuntamiento. Héctor Galán, del Oviedo Baloncesto, que «no se considere el papel de las escuelas deportivas», la falta de «una instalación de referencia» o que «no se programe un calendario de eventos deportivos de entidad». Suatea reclamó que se amplíe el horario de apertura de los centros a las comunidades. El Cermi coincidió: «No puede ser que los críos jueguen al balón en la calle y los colegios estén cerrados». Ninguna de ellas estaba entre las 25 acciones a marcar del documento. Será que ninguna es estratégica. Será que no lo veremos ni dentro de diez años.

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