El Comercio

Los arquitectos quieren peatonalizar el entorno del Campo San Francisco para unirlo a El Antiguo

gráfico

El Campo de San Francisco, en la esquina de Uría con Marqués de Santa Cruz. / ALEX PIÑA

  • Los ovetenses dirán cuáles son los problemas que perciben y luego propondrán soluciones

  • Presentan el prediagnóstico para romper la rotonda de tráfico que rodea al pulmón verde

Los arquitectos lo tienen claro: el Campo de San Francisco padece una enfermedad y los ciudadanos serán los encargados de realizar las radiografías para solucionar los problemas que existen a su alrededor, esa muralla de tráfico que lo rodea y aísla. Los técnicos han detectado diez dificultades, que hicieron públicas ayer, pero esta lista puede aumentar de aquí a diciembre. La razón es que las empresas Díaz-Miranda SLP y Pagma Sociología Aplicada están ya buscando fórmulas para preguntar a los ovetenses cómo mejorarían el Campo. Lo harán a través de encuestas, talleres y reuniones.

Pero antes, los ciudadanos podrán consultar el prediagnóstico que el Colegio de Arquitectos de Asturias ha realizado, y que avanzó EL COMERCIO. La decana de los Arquitectos, Sonia Puente, el coordinador del grupo de Urbanismo en la institución, Javier Calzadilla, y la vocal de este área, Ana Piquero, presentaron su estudio en el Ayuntamiento. Concluyen que se debe replantear la relación que existe entre el Campo y sus alrededores para devolverle la importancia que siempre ha tenido. En la actualidad afirman que es una «gran rotonda de tráfico», coinciden.

Entre estos obstáculos se encuentra «la no continuidad peatonal con la calle Jovellanos, el antiguo camino de ronda y el norte junto al este de la ciudad». Esto se debe a que la unión entre el Campo y La Escandalera se realiza a través de una isleta y la acera que le sigue es muy estrecha. Si finalmente se soluciona, habrá una conexión entre el parque y la parte baja de la ciudad, a través de las calles Azcárraga y Martínez Vigil; también habrá un lazo de unión con el Oviedo Antiguo.

Sin embargo, hacen falta más medidas. Conforme relató Piquero, se debe «estudiar la conexión con la plaza de España» para unir el pulmón verde con la zona de El Cristo, sumergida en un proceso de participación ciudadana para determinar el futuro de los antiguos terrenos del Hospital Central Universitario de Asturias (HUCA).

Asimismo, los arquitectos opinan que no existe una conexión con las calles que rodean al parque y pusieron de ejemplo la vía Suárez de la Riva. Cuando los ciudadanos llegan a su confluencia con Marqués de Santa Cruz se encuentran una barrera: no existe una conexión directa. Debido a ello, los ciudadanos tienen que caminar hasta el paso de cebra, en la esquina con Uría, pero algún peatón opta por cruzar entre los coches cuando su semáforo está en rojo. Proponen su peatonalización de Marqués de Santa Cruz para acabar con este problema.

Otra de las medidas es potenciar la relación entre los dos paseos históricos del Campo: el de la Avenida de Italia y Alemania con la Catedral, para lo que es necesario utilizar el Paseo de los Álamos que también será esencial en el eje Uría- Fruela.

Movilidad Sostenible

El prediagnóstico realizado por los arquitectos no solo se centra en las conexiones, sino que también existe un apartado orientado a favorecer la movilidad sostenible, a través de la bicicleta o a pie. Plantean reorientar el diseño de la red viaria e incorporar la bici con el fin de ser una «rótula de comunicación de la ciudad», además de evaluar el acceso de manera que se garantice «una adecuada y suficiente accesibilidad universal». Consideran, por otra parte, necesario evaluar qué elementos vegetales, pavimentos o mobiliario «desvirtúan o reducen la calidad del espacio público».

Cuando los ovetenses señalen cuáles son los problemas que perciben, se realizará un documento conjunto, que recibirá el nombre de «diagnóstico participado». Servirá de base para el proceso de participación ciudadana que se convocará con el fin de acabar con esa muralla de tráfico y «recuperar la fuerza de identidad que se ha perdido a favor del coche», según relató ayer el concejal de Somos, Ignacio Fernández del Páramo.

De forma paralela, la vicealcaldesa resaltó que todas las intervenciones que se están realizando con «sensibilidad y sin sectarismo». «Es un estudio riguroso y pensado para transformar la situación de endurecimiento. Además, se le debe de dar un vuelta al Campo para que sea utilizado por las futuras generaciones», destacó.

Por su parte, la decana del Colegio de Arquitectos, Sonia Puente, añadió que hoy en día «no hay organismo sin participación y el Ayuntamiento ha sabido interpretar estas demandas».

Además, el Colegio es el «nexo de unión entre la ciudadanía y el Ayuntamiento» porque se encargará de interpretar las demandas que los ciudadanos expongan a lo largo de todo el proceso de participación ciudadana, que aún no tiene fecha pero que se elaborará el próximo año.